Economía
La escasez de diésel y las lluvias arruinan la cosecha de soya
Productores del Norte Integrado reportan la pérdida de 50.000 hectáreas debido a factores climáticos y la falta de combustible. El sector enfrenta una brecha financiera por la caída de precios internacionales.
Puntos clave de la noticia:
- La policía utilizó agentes químicos para dispersar a sectores de la COB y el magisterio en el centro paceño.
- Los manifestantes detonaron cachorros de dinamita en su intento de ingresar a la plaza Murillo.
- El conflicto se enmarca en el segundo día de paro general exigiendo un aumento salarial.
La campaña agrícola de verano en el Norte Integrado enfrenta una crisis crítica debido a la combinación de lluvias persistentes y un suministro irregular de diésel, que ha impedido la cosecha oportuna de miles de hectáreas. Según estimaciones de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) filial Norte, al menos 50.000 hectáreas de cultivos se han perdido, lo que representa una quinta parte de la superficie sembrada en municipios clave como San Pedro, Murillo y Litoral.
El retraso en la recolección del grano, provocado por la falta de combustible para la maquinaria, expuso los cultivos a precipitaciones excesivas que causaron el brote de moho y la degradación de la calidad de la soya. Epifanio Zurita, un productor de la zona de San Pedro, relató que la falta de diésel impidió el ingreso de cosechadoras en el momento óptimo. "He perdido 20.000 dólares en esta campaña; todo esto está perdido, ya no hay nada que hacer", señaló tras mostrar granos cubiertos por hongos negruzcos.
Desfase financiero y costos de producción
A la crisis logística se suma un escenario económico adverso. Los productores adquirieron insumos cuando el dólar se cotizaba entre 10 y 11 bolivianos en el mercado paralelo, pero el precio internacional de la soya ha caído significativamente. Actualmente, la tonelada se cotiza entre 400 y 410 dólares, frente a los 620 dólares registrados en campañas anteriores. Con costos de producción que oscilan entre 700 y 900 dólares por hectárea, el margen de ganancia ha desaparecido para la mayoría de los agricultores.
Vidal Choque, productor de la región, explicó que el rendimiento actual apenas permite cubrir los costos operativos. "Si sacamos dos toneladas, apenas empatamos. No queda nada para el capital de operación", afirmó. Además, denunció que la escasez ha fomentado un mercado informal de combustible donde el litro de diésel se vende hasta en 15 bolivianos, triplicando el precio oficial y elevando aún más los gastos de logística.
Impacto sectorial y medidas de alivio
Juan Pablo Espinoza, presidente de Anapo filial Norte, advirtió que muchos productores evalúan abandonar la actividad o alquilar sus tierras ante la imposibilidad de cubrir sus deudas. La humedad constante no solo arruinó el grano listo para cosechar, sino que también propició la proliferación de plagas como chinches, que redujeron los rendimientos en las áreas que aún permanecen en pie.
Como medida paliativa, el gobierno promulgó recientemente la Ley 1720, que facilita la reconversión de predios de pequeña a mediana propiedad. Esta normativa permite a los agricultores utilizar sus tierras como garantía para acceder a créditos bancarios con tasas de interés de entre el 6% y el 11% anual, sustituyendo el financiamiento informal que suele alcanzar tasas del 18% anual. "Es una salida concreta para seguir en pie después de una campaña marcada por inundaciones y deudas", señaló la productora Katia Zurita.
Por su parte, el ministro de Desarrollo Productivo, Óscar Mario Justiniano, aseguró que el abastecimiento de diésel comenzará a estabilizarse en los próximos días. La autoridad reconoció que el país atraviesa un "momento crítico" debido a la coincidencia de la cosecha de soya con la zafra cañera, lo que ha incrementado la demanda nacional de combustible a niveles que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) busca normalizar a la brevedad.





