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Economía

El crédito de vivienda social se estanca y las cuotas se duplican

La reducción de plazos y el endurecimiento de requisitos bancarios frenan el acceso a la casa propia en Bolivia. La cartera de vivienda de interés social cayó en más de 2.500 millones de bolivianos.

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Dificultades para acceder a la vivienda social en la región

Puntos clave de la noticia:

  • La policía utilizó agentes químicos para dispersar a sectores de la COB y el magisterio en el centro paceño.
  • Los manifestantes detonaron cachorros de dinamita en su intento de ingresar a la plaza Murillo.
  • El conflicto se enmarca en el segundo día de paro general exigiendo un aumento salarial.

El acceso a la Vivienda de Interés Social (VIS) en nuestro país atraviesa su momento más crítico desde su creación en 2013. Lo que nació como una solución habitacional para sectores de bajos ingresos se ha transformado en un objetivo inalcanzable para miles de familias bolivianas, debido al endurecimiento de las condiciones bancarias y el estancamiento de la cartera hipotecaria.

Según datos de la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI), la cartera de vivienda en Bolivia muestra señales de retroceso. El saldo hipotecario descendió a 54.056 millones de bolivianos hasta abril de este año, situándose por debajo de los niveles registrados en 2024 y 2025. En el segmento específico de vivienda social, la caída es notoria: de 31.845 millones de bolivianos en 2023 a 29.270 millones en la actualidad.

Cuotas inviables y plazos reducidos

El principal obstáculo para los solicitantes no es solo la tasa de interés, que se mantiene regulada entre el 5,5% y el 6,5%, sino la drástica reducción de los plazos de pago. Franz Rivero, presidente de la Cámara Inmobiliaria de Bolivia, explicó que los bancos han acortado los tiempos de financiamiento de 25 o 30 años a periodos de entre 10 y 15 años.

Esta modificación técnica tiene un impacto directo en el presupuesto familiar. Una vivienda de 80.000 dólares, que antes requería cuotas mensuales de entre 3.500 y 4.000 bolivianos, hoy exige pagos cercanos a los 6.000 bolivianos. "Es prácticamente un sueldo entero", afirmó Rivero, quien sostiene que el crédito ha perdido su naturaleza social al volverse financieramente inviable para la mayoría de la población.

A esta situación se suma la exigencia de aportes propios elevados. Testimonios de solicitantes en Santa Cruz y otras ciudades del país coinciden en que las entidades financieras llegan a pedir hasta el 50% del valor del inmueble como ahorro previo, una cifra prohibitiva para quienes viven en la informalidad o dependen de ingresos variables.

La barrera de la informalidad y la edad

Para los trabajadores independientes y artesanos de nuestro país, el sistema financiero se ha vuelto una estructura cerrada. Isabel Sandy, artesana con 25 años de trayectoria, relató que tras múltiples intentos desistió de su proyecto habitacional. "Es una pérdida de tiempo. Te dicen que te van a llamar y nunca llega la llamada", señaló tras explicar que los requisitos de respaldo económico son imposibles de cumplir para su sector.

La edad es otro factor excluyente. Miguel Delfín Paz, gastronómico de 62 años, lamentó que tras una vida de trabajo sin sueldo fijo, el sistema lo descarte por su carné de identidad. Esta realidad refleja que el modelo actual no logra absorber a la fuerza laboral informal, que representa una parte sustancial de nuestra economía.

Propuestas de reforma al modelo

Ante la crisis del sector, la Cámara de Desarrolladores Inmobiliarios de Bolivia planteó al Gobierno una reforma estructural al modelo de vivienda social. La propuesta incluye la actualización de las tasas de interés y la creación de un sistema estatal de garantías que permita a los bancos asumir menores riesgos al prestar dinero.

Juan Pablo Saavedra, representante del sector, sostuvo que el esquema actual "cumplió su ciclo" y que las entidades financieras enfrentan costos de financiamiento superiores a las tasas reguladas. Según los desarrolladores, sin un ajuste en las políticas públicas, la construcción seguirá en descenso y el déficit habitacional en Bolivia continuará en aumento, dejando a miles de ciudadanos atrapados entre alquileres y anticréticos.