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Economía

Escasez de alimentos y alza de precios golpean los mercados de La Paz

Los precios de productos básicos como la carne y las verduras se duplicaron en la sede de Gobierno. La falta de suministros obliga al cierre de puestos y restringe la venta.

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Puestos de venta de carne vacía en el mercado Yungas / Internet

Puntos clave de la noticia:

  • La policía utilizó agentes químicos para dispersar a sectores de la COB y el magisterio en el centro paceño.
  • Los manifestantes detonaron cachorros de dinamita en su intento de ingresar a la plaza Murillo.
  • El conflicto se enmarca en el segundo día de paro general exigiendo un aumento salarial.

La escasez de alimentos y el incremento de precios se agudizaron este martes en los mercados de La Paz, donde productos básicos como la carne de res y las verduras duplicaron su costo habitual. El desabastecimiento, derivado de casi tres semanas de bloqueos de caminos en nuestro país, obligó al cierre de puestos de venta y a la restricción de la oferta en zonas comerciales estratégicas de nuestra ciudad.

En el mercado de Sopocachi, el kilo de carne de res (pulpa) alcanzó los 150 bolivianos, un incremento del 87% frente a su precio regular de entre 70 y 80 bolivianos. La costilla, un corte tradicionalmente más económico, se comercializó en 145 bolivianos. Esta escalada responde a una contracción de la oferta, un fenómeno económico donde la baja disponibilidad de un producto eleva su precio ante una demanda que se mantiene constante.

Impacto en la canasta básica y productos agrícolas

La situación se extiende a otros insumos esenciales para la dieta de las familias bolivianas. El huevo, por ejemplo, se vende a 1,80 bolivianos la unidad, casi el doble de su valor ordinario. En el caso del tomate, la libra llegó a los diez bolivianos; anteriormente, con ese mismo monto, los consumidores podían adquirir hasta cuatro libras de este producto.

En el mercado Yungas, la ausencia de productos cárnicos fue casi total durante la jornada. Los puestos de res, pollo y cerdo permanecieron cerrados, mientras que frutas de alto consumo como el plátano desaparecieron de las estanterías. Las verduras registraron las variaciones más drásticas: una bolsa de lechuga, que solía costar cuatro bolivianos, se ofrece ahora en 20 bolivianos, lo que representa un aumento del 400%.

Otros productos agrícolas muestran tendencias similares en los centros de abasto paceños. El pepino subió a siete bolivianos por unidad, la libra de arveja alcanzó los 18 bolivianos y el queso criollo se cotiza en 30 bolivianos, frente a los 14 bolivianos habituales.

Alteración de las rutinas de abastecimiento

La crisis de suministros ha modificado los horarios y formas de comercialización aquí en La Paz. En el mercado de Villa Fátima, las carnicerías iniciaron su atención a las cinco de la mañana para intentar cubrir la demanda, pero hacia las diez de la mañana la mayoría de los puestos ya no contaba con mercadería. El kilo de cerdo en esta zona se comercializó en 60 bolivianos, mientras que cortes específicos como la chuleta llegaron a los 80 bolivianos.

En algunos centros de abasto, los comerciantes han optado por la venta a puerta cerrada, priorizando únicamente a sus clientes habituales para evitar aglomeraciones o conflictos por la poca mercadería disponible. Esta fragmentación del mercado dificulta el acceso equitativo a los alimentos y presiona aún más nuestra economía doméstica, reduciendo el poder adquisitivo —la capacidad de compra de bienes con una cantidad determinada de dinero— de manera acelerada.

De persistir la interrupción en las rutas de transporte que conectan a la sede de Gobierno con las zonas productoras del país, el desabastecimiento podría profundizarse en los próximos días. Las familias paceñas enfrentan ahora el desafío de ajustar sus presupuestos ante una inflación de alimentos que no muestra señales de tregua inmediata.

Este contenido ha sido elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y supervisado por nuestro equipo.