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Economía

Los accidentes de tránsito costaron más de 120 millones de bolivianos

La aseguradora estatal Univida atendió más de 22.700 siniestros durante el año pasado en nuestro país. El impacto económico real supera las coberturas médicas al afectar a la población en edad productiva.

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Debate sobre seguridad vial en Bolivia

Puntos clave de la noticia:

  • La policía utilizó agentes químicos para dispersar a sectores de la COB y el magisterio en el centro paceño.
  • Los manifestantes detonaron cachorros de dinamita en su intento de ingresar a la plaza Murillo.
  • El conflicto se enmarca en el segundo día de paro general exigiendo un aumento salarial.

La aseguradora estatal Univida desembolsó más de 120 millones de bolivianos durante 2024 para cubrir los gastos derivados de accidentes de tránsito en nuestro país. Esta cifra, que incluye atención médica, hospitalización e indemnizaciones, representa solo una fracción del impacto económico real, ya que la mayoría de las víctimas se encuentra en su etapa de mayor productividad laboral.

De acuerdo con los registros oficiales, el año pasado se atendieron más de 22.700 siniestros que dejaron un saldo de 27.800 personas afectadas. El 51% de estos casos correspondió a colisiones, seguidas por atropellos con un 28% y vuelcos con un 13%. Los costos promedio para la atención de accidentes graves ya superan los 15.000 bolivianos, un incremento impulsado principalmente por el alza en el precio de medicamentos e insumos médicos.

El impacto en la fuerza laboral

El perfil de los afectados agrava las consecuencias financieras para el país. La población más golpeada por la siniestralidad vial tiene entre 21 y 50 años, el rango de mayor actividad económica. Cuando un trabajador fallece o queda con lesiones permanentes, la pérdida de ingresos se traslada directamente al núcleo familiar y, en última instancia, al sistema productivo nacional.

Mael Burgoa, gerente nacional de Siniestros de Univida, explicó que el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT) garantiza la atención inmediata, pero no puede mitigar las secuelas posteriores. "Un accidente puede destruir hogares y dejar niños en la orfandad. Ahí empieza otra consecuencia económica que ya no entra en la cobertura del seguro", señaló el ejecutivo, al referirse a las familias que pierden a su principal sostén económico.

La crisis vial en Santa Cruz

La situación geográfica de los siniestros muestra una concentración crítica en el oriente. Seis de cada diez accidentes registrados en Bolivia ocurren en el departamento de Santa Cruz. En esta región, casi la mitad de los eventos involucra a motocicletas, un vehículo que se ha consolidado como herramienta de trabajo pero que presenta altos índices de vulnerabilidad.

Este fenómeno responde a la rápida expansión urbana y al crecimiento del parque automotor. Sin embargo, las autoridades de la aseguradora advierten que el factor determinante sigue siendo la falta de prevención. Mientras países vecinos como Chile y Uruguay han implementado políticas sostenidas de educación vial para reducir la siniestralidad, en nuestro país la respuesta continúa siendo reactiva.

Aunque el SOAT representa apenas el 3% del mercado asegurador boliviano, es el mecanismo que sostiene una de las crisis sociales y económicas más costosas para el Estado. La ausencia de una medición precisa sobre las pérdidas indirectas —como días de trabajo perdidos y costos de rehabilitación a largo plazo— mantiene oculta la magnitud real de la factura que los accidentes de tránsito imponen a la economía nacional.