Salud
La actividad cultural frecuente ralentiza el envejecimiento biológico según un estudio británico
Una investigación de la University College London vincula la participación en artes y visitas a museos con un ritmo de envejecimiento celular hasta un 4% más lento. El efecto biológico observado es comparable a los beneficios obtenidos mediante la actividad física regular.
Puntos clave de la noticia:
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Un estudio realizado en el Reino Unido determinó que la participación frecuente en actividades artísticas y culturales, como visitar museos o practicar pintura, se asocia con un envejecimiento biológico más lento. La investigación, basada en el análisis de datos de más de 3.500 adultos, utilizó mediciones de ADN para establecer que quienes mantienen una vida cultural activa presentan indicadores de longevidad celular superiores a quienes no lo hacen.
El equipo de investigadores de la University College London (UCL) examinó la frecuencia con la que los participantes realizaban actividades como danza, canto, fotografía y asistencia a eventos culturales o sitios históricos. Los resultados indicaron que las personas que practicaban alguna actividad artística al menos una vez por semana presentaban un ritmo de envejecimiento biológico hasta un 4% más lento en comparación con aquellas que rara vez participaban en estas experiencias.
El impacto de la cultura en el ADN
Para medir estos efectos, los científicos aplicaron relojes epigenéticos, una herramienta avanzada que analiza las modificaciones químicas en el ADN vinculadas al paso del tiempo. Según el estudio, los beneficios de la inmersión cultural son similares a los asociados con la actividad física, uno de los factores más determinantes para un envejecimiento saludable. La autora principal del trabajo, Daisy Fancourt, señaló que estos hallazgos demuestran el impacto de las artes en la salud a un nivel biológico profundo.
La relación positiva entre la vida cultural y el menor envejecimiento se mantuvo constante incluso después de ajustar variables externas como el tabaquismo, el nivel de ingresos y el peso corporal. Además, los investigadores observaron que la diversidad de las prácticas potencia el beneficio: combinar diferentes experiencias artísticas se tradujo en una edad biológica más joven, un efecto que fue especialmente notable en personas mayores de 40 años.
Perspectivas de los especialistas
Jessica Mack, experta en bienestar, explicó que estos resultados permiten comprender la salud más allá de los pilares tradicionales de la dieta y el ejercicio. Según Mack, actividades como visitar museos o crear arte contribuyen a reducir el estrés y mejorar la conexión social, factores fundamentales para la gestión de la inflamación y la regulación de las hormonas del estrés en el organismo.
No obstante, la comunidad científica mantiene cautela sobre la naturaleza de estos datos. Steve Horvath, investigador en longevidad y referente en relojes epigenéticos, advirtió que al tratarse de un estudio observacional no se puede establecer una relación de causalidad directa. Horvath planteó la posibilidad de que las personas con una menor edad biológica sean, por su propia condición de salud, quienes tienen mayor capacidad para frecuentar espacios culturales.
Pese a estas precisiones, el consenso entre los especialistas subraya que permanecer activo social y mentalmente es un factor determinante para un envejecimiento saludable. La integración del arte en la rutina diaria se perfila como una estrategia accesible para promover la vitalidad a largo plazo, complementando los hábitos de vida saludables ya conocidos.





