Economía
La crisis de costos reduce la producción de leche en un 40 por ciento
El encarecimiento de insumos y años de regulación estatal provocaron el cierre de más de 200 unidades productivas. Los productores advierten sobre un posible desabastecimiento en el mediano plazo.
Puntos clave de la noticia:
- La policía utilizó agentes químicos para dispersar a sectores de la COB y el magisterio en el centro paceño.
- Los manifestantes detonaron cachorros de dinamita en su intento de ingresar a la plaza Murillo.
- El conflicto se enmarca en el segundo día de paro general exigiendo un aumento salarial.
La industria lechera boliviana enfrenta una crisis estructural que ha provocado una caída de entre el 30 y el 40 por ciento en la producción nacional, según datos de los gremios del sector. El incremento en los costos de los insumos y las secuelas de una década de regulación de precios han forzado el cierre de 228 unidades productivas desde 2013, de acuerdo con registros de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO).
El sector atraviesa un proceso de contracción que afecta directamente la oferta en el mercado interno. En Santa Cruz, el hato de vacas en ordeño disminuyó de 35.000 a 22.000 animales, mientras que la producción diaria cayó de un pico de 320.000 litros a 225.000 litros actuales. En Cochabamba, la situación es similar: el sector perdió cerca de 2.000 productores y actualmente operan menos de 3.000 en la región.
El impacto del alza de costos
Los productores señalan que la rentabilidad se ha visto anulada por el encarecimiento de los alimentos para el ganado y los suministros veterinarios. La bolsa de alimento balanceado duplicó su precio, pasando de 100 a 192 bolivianos, mientras que la tonelada de cascarilla de soya subió de 700 a más de 1.500 bolivianos. A esto se suma el incremento de hasta un 200 por ciento en medicamentos importados debido a la escasez de divisas.
Álvaro Mercado Justiniano, productor lechero, explicó que el precio que recibe de la industria, aproximadamente 5,2 bolivianos por litro, no cubre los costos operativos. "Ahora todo lo que se produce es para pagar los insumos y alimentos", afirmó Mercado, quien redujo su producción de 2.000 a 600 litros diarios en los últimos dos años. Esta reducción responde a la imposibilidad de costear la alimentación técnica del ganado, lo que ha derivado en la venta de activos y el sacrificio de animales para cubrir planillas salariales.
Regulación y nuevas políticas estatales
El sector atribuye gran parte del deterioro a la banda de precios impuesta por el gobierno durante la última década. Según los productores, esta medida mantuvo los ingresos por debajo de los costos reales de producción. Jorge Mauricio Hurtado, director ejecutivo de Pro Bolivia, reconoció que dicha regulación funcionó como una "camisa de fuerza" para el crecimiento del rubro.
Ante este escenario, el gobierno anunció el programa "Mi Bolivia Lechera", una estrategia que busca reactivar la cadena productiva mediante un fondo de 79 millones de bolivianos provenientes de remanentes del Fondo Pro Leche y nuevos aportes de la importación de bebidas alcohólicas. El plan tiene una vigencia proyectada de 10 años y pretende elevar el consumo per cápita de 69 a 100 litros.
Hurtado señaló que el costo de producción actual oscila entre seis y siete bolivianos por litro, dependiendo de la región. El nuevo programa estatal contempla intervenciones en la alimentación del ganado, centros de acopio y procesamiento industrial para intentar revertir la tendencia de abandono de la actividad agropecuaria.
Sin embargo, los productores advierten que la recuperación del sector no será inmediata. El ciclo biológico para que una ternera se convierta en productora requiere de tres años y una inversión cercana a los 14.000 bolivianos por animal. De no consolidarse un incremento sostenido en la producción, el sector prevé un riesgo de desabastecimiento crítico en los próximos cuatro años.





