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Economía

Déficit de vivienda en Perú impulsa el financiamiento participativo como alternativa de inversión

El déficit habitacional de dos millones de unidades en Perú dinamiza el sector construcción mediante bonos estatales. Inversionistas recurren al financiamiento participativo para diversificar capital en proyectos de bajo riesgo.

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Comprar departamento en Miraflores ahora es más caro, pero en otros dos distritos de Lima Top, de hecho, han bajado los precios. - Crédito Municipalidad de Miraflores

Puntos clave de la noticia:

  • La policía utilizó agentes químicos para dispersar a sectores de la COB y el magisterio en el centro paceño.
  • Los manifestantes detonaron cachorros de dinamita en su intento de ingresar a la plaza Murillo.
  • El conflicto se enmarca en el segundo día de paro general exigiendo un aumento salarial.

El mercado inmobiliario de Perú enfrenta un déficit de aproximadamente dos millones de viviendas, una brecha que ha convertido al sector en un refugio para capitales privados ante la incertidumbre económica. El dinamismo actual responde a la alta demanda en segmentos vulnerables, la cual es impulsada por el Bono Familiar Habitacional del Fondo MiVivienda, un subsidio estatal que facilita el acceso a la primera propiedad y acelera la rotación de inventario en las constructoras.

La mayor concentración de proyectos se desplaza actualmente fuera de la capital, con un enfoque creciente en la costa norte —específicamente en Piura, Lambayeque y La Libertad—, además de la costa sur y la selva. Estas regiones presentan un volumen de compradores potenciales superior al de las zonas exclusivas de Lima, aunque la oferta sigue siendo insuficiente. Durante el 2025, los programas estatales lograron beneficiar a 52.000 familias, una cifra que evidencia la necesidad de mayor liquidez para ejecutar nuevos desarrollos.

El modelo de financiamiento participativo

Ante la dificultad de las promotoras inmobiliarias para obtener capital tradicional de forma ágil, el financiamiento participativo —mecanismo que conecta a ahorristas con empresas que requieren préstamos para compra de terrenos u obras— ha ganado terreno. Este modelo financiero permite a las constructoras financiar las etapas iniciales de sus proyectos, mientras que los inversionistas acceden a rentabilidades superiores al promedio del mercado bancario.

A diferencia de la inversión inmobiliaria convencional, donde el capital se concentra en un solo activo físico, este vehículo permite la diversificación en múltiples desarrollos simultáneos. Según Albert Mäkinen, economista finlandés especializado en plataformas de financiamiento, la reducción óptima del riesgo de pérdida de capital se alcanza cuando un portafolio supera las 60 operaciones distintas.

"A partir de 35 proyectos se puede considerar que la cartera de un inversionista es suficientemente diversificada", señaló Mäkinen en su estudio sobre el comportamiento de estos portafolios. El análisis del economista sugiere que en una cartera diversificada el riesgo específico de cada obra tiene un peso marginal, evitando que el retraso o fracaso de una sola operación comprometa la totalidad del capital invertido.

Perspectivas ante la volatilidad

El sector inmobiliario peruano proyecta que la demanda interna mantendrá su resiliencia frente a factores externos. La estrategia de diversificación mediante métodos participativos se perfila como una herramienta para mitigar la volatilidad ante posibles escenarios de incertidumbre electoral o política en el país vecino. La lógica del mercado indica que, mientras persista el desequilibrio donde la demanda supera ampliamente a la oferta, el sector construcción continuará requiriendo flujos constantes de inversión privada para cubrir el déficit habitacional.