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Economía

Adam Smith vinculó la prosperidad económica con el bienestar de los trabajadores

El filósofo escocés sostuvo que la riqueza de una nación depende del estándar de vida de su población. Su obra desafió las teorías que promovían salarios bajos para mantener la productividad.

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Adam Smith, economista escocés: “Ninguna sociedad puede ser feliz si la mayor parte de sus miembros son pobres”

Puntos clave de la noticia:

  • La policía utilizó agentes químicos para dispersar a sectores de la COB y el magisterio en el centro paceño.
  • Los manifestantes detonaron cachorros de dinamita en su intento de ingresar a la plaza Murillo.
  • El conflicto se enmarca en el segundo día de paro general exigiendo un aumento salarial.

El economista escocés Adam Smith estableció en su obra fundamental, "La riqueza de las naciones", que el éxito de un sistema económico debe medirse por el bienestar de la mayoría de su población y no por la acumulación de metales preciosos. Publicado originalmente en 1776, el texto sostiene que el crecimiento de una sociedad es inviable si la clase trabajadora permanece en condiciones de miseria.

Smith, considerado el padre de la economía moderna, desarrolló estos conceptos en un contexto donde predominaba el mercantilismo, un sistema donde el Estado y un grupo reducido de comerciantes controlaban la riqueza. Frente a la creencia de la época de que los salarios debían mantenerse bajos para evitar la ociosidad, el autor defendió que el aumento de las remuneraciones es un indicador de crecimiento económico y un requisito para la justicia social.

La crítica a la utilidad de la pobreza

Durante el siglo XVIII, diversos teóricos argumentaban a favor de la "utilidad de la pobreza", bajo la premisa de que los trabajadores solo se mantenían productivos si carecían de excedentes. Smith utilizó el capítulo octavo de su primer libro, titulado "De los salarios del trabajo", para rebatir esta noción. En dicho apartado, el autor afirmó que es de "simple equidad" que quienes alimentan, visten y dan alojamiento a la sociedad reciban una parte de su propio trabajo para estar ellos mismos bien alimentados, vestidos y alojados.

Para el pensador escocés, la riqueza de una nación no residía en el oro almacenado en las arcas reales, sino en la capacidad de consumo y el estándar de vida de sus ciudadanos. Smith señaló que "ninguna sociedad puede ser floreciente y feliz si la mayor parte de sus miembros son pobres y miserables", vinculando directamente la estabilidad social con la distribución del ingreso.

Ética y libre mercado

Aunque la posteridad ha asociado a Smith principalmente con la defensa del interés propio y la "mano invisible", su formación como profesor de Filosofía Moral en Glasgow influyó en su visión económica. El autor sostuvo que la búsqueda del beneficio individual solo es legítima si conduce a una sociedad más justa. En sus escritos, atacó las restricciones comerciales que favorecían a las élites y perjudicaban al consumidor común.

El legado de Smith influyó en el desarrollo del liberalismo clásico y en pensadores posteriores como David Ricardo y Karl Marx. Su análisis sobre la división del trabajo y la libertad individual transformó la política económica de los siglos XIX y XX, estableciendo las bases de la ciencia económica actual.

El impacto de sus ideas persiste en el debate contemporáneo sobre la desigualdad. Smith concluyó que el fin último de la economía es humano: si la mayoría de la población sufre carencias, la nación es pobre, independientemente de la fortuna de sus líderes o de la acumulación de capital en sectores restringidos. La prosperidad, según el autor, solo se alcanza cuando el crecimiento económico se traduce en una mejora tangible para la base de la pirámide social.