Economía
Un estudio revela que el 79 por ciento de los trabajadores bolivianos enfrenta vulnerabilidad laboral
Un nuevo índice multidimensional advierte que la precariedad en nuestro país afecta principalmente a mujeres y trabajadores rurales. La informalidad se consolida como el mayor factor de riesgo para la estabilidad de los empleados.
Puntos clave de la noticia:
- La policía utilizó agentes químicos para dispersar a sectores de la COB y el magisterio en el centro paceño.
- Los manifestantes detonaron cachorros de dinamita en su intento de ingresar a la plaza Murillo.
- El conflicto se enmarca en el segundo día de paro general exigiendo un aumento salarial.
La precariedad del empleo en nuestro país mantiene niveles críticos, impulsada principalmente por la informalidad y las brechas de género, según un estudio basado en datos oficiales del mercado laboral boliviano. El informe, elaborado por el investigador Jimmy Osorio, establece que el 26,3 por ciento de los trabajadores se encuentra en una situación de vulnerabilidad alta, mientras que el 52,9 por ciento se ubica en un nivel de vulnerabilidad media.
El análisis utilizó microdatos de la Encuesta Continua de Empleo del tercer trimestre de 2025, publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), para evaluar las condiciones de 24.340 trabajadores con ingresos válidos. El documento concluye que la vulnerabilidad laboral en Bolivia no responde únicamente a los bajos salarios, sino a una acumulación de factores que incluyen la falta de formalidad, el nivel educativo y la ubicación geográfica.
La informalidad como eje de la precariedad
El estudio propone un Índice de Vulnerabilidad Laboral que permite medir la precariedad de forma multidimensional. De acuerdo con los hallazgos de Osorio, la condición de informalidad es el factor más determinante para la inseguridad de los trabajadores en Bolivia. "El Índice de Vulnerabilidad de los informales es cinco veces más alta que la de los formales", señala el documento en sus conclusiones principales.
La investigación sostiene que medir la situación laboral solo a través de los ingresos resulta insuficiente para describir la realidad nacional. Por ello, el índice integra variables de educación y género para ofrecer un panorama más preciso. En este sentido, el informe detectó que el 40,7 por ciento de las mujeres ocupadas en el país se encuentra en situación de vulnerabilidad alta, una cifra que duplica la registrada entre los hombres.
Impacto por sectores y educación
La ubicación geográfica y el rubro económico también marcan diferencias profundas en las condiciones de trabajo en nuestro país. El informe identifica una incidencia significativamente mayor de la vulnerabilidad en las áreas rurales. En cuanto a las actividades económicas, el sector de Agricultura y Ganadería registra los niveles más altos de precariedad, mientras que los Servicios Financieros y Profesionales presentan las mejores condiciones para los empleados.
Respecto a la formación académica, las personas sin educación formal registran un índice de vulnerabilidad que duplica al de quienes cuentan con educación superior. Sin embargo, el estudio aclara que el nivel educativo por sí solo no garantiza estabilidad si no existe acceso al empleo formal. Según el análisis, los beneficios de la formación profesional son mucho más efectivos dentro del sector formal que en el mercado informal, donde la educación no logra mitigar los riesgos de la precariedad.
El informe finaliza advirtiendo que la combinación más crítica en el mercado laboral boliviano es la de mujeres que trabajan en la informalidad, quienes enfrentan las mayores barreras para acceder a condiciones dignas y protección social.





