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Economía

La participación laboral femenina alcanza el 64 por ciento en un mercado informal

El protagonismo económico de las mujeres bolivianas crece ante la crisis, aunque el 86 por ciento se concentra en el sector informal sin protección social.

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Puntos clave de la noticia:

  • La policía utilizó agentes químicos para dispersar a sectores de la COB y el magisterio en el centro paceño.
  • Los manifestantes detonaron cachorros de dinamita en su intento de ingresar a la plaza Murillo.
  • El conflicto se enmarca en el segundo día de paro general exigiendo un aumento salarial.

La participación de las mujeres en el mercado laboral boliviano alcanzó el 64 por ciento, según los datos del Censo 2024 difundidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Esta cifra representa un incremento estructural frente al 44,4 por ciento registrado en 2001, consolidando a este sector como el principal pilar de sostenimiento económico en un contexto de alta informalidad y fragilidad del empleo formal.

Este protagonismo femenino se desarrolla principalmente en la economía informal, donde las mujeres han generado sus propios espacios ante la falta de oportunidades en el sector público y privado. Estimaciones recientes sitúan la ocupación informal femenina en torno al 86,1 por ciento, lo que implica que la mayoría carece de contratos, seguro de salud, aportes jubilatorios y protección frente a riesgos laborales.

Emprendimiento y barreras estructurales

El crecimiento de la actividad económica femenina no solo se registra en el comercio minorista, sino también en el sector de las microempresas y emprendimientos creativos. Sin embargo, las trabajadoras enfrentan obstáculos persistentes relacionados con la propiedad intelectual y la falta de financiamiento adecuado.

"Estamos totalmente desprotegidos en artes visuales, cualquiera puede adueñarse de tu trabajo y no hay consecuencias", señaló Gabriela Carreón, copropietaria de la microempresa Arte Sano Mutante. La emprendedora planteó la necesidad de reformar las leyes para ampliar el apoyo a los sectores creativos.

Por su parte, Edny Rivera, gerente de producción de Rayo Verde, explicó que la sobrecarga de tareas domésticas sigue siendo una barrera crítica. "La principal dificultad es dividir el tiempo entre el trabajo y la casa, que mayormente recae sobre nosotras", dijo Rivera, quien subrayó que el crecimiento de estos negocios depende directamente de la recuperación del poder adquisitivo de los clientes.

La precariedad en el sector informal

En los estratos más vulnerables de la economía, la subsistencia depende del ingreso diario en condiciones de alta incertidumbre. Trabajadoras del sector de servicios y comercio minorista reportan jornadas que superan las diez horas para cubrir necesidades básicas y la educación de sus hijos.

Pamela Monje Viscarra, propietaria de tejidos Sawuña, afirmó que las mujeres en el país deben reinventarse diariamente frente a la crisis. "Trabajamos hasta 18 horas al día. A eso se suman las trabas para acceder a créditos y la brecha salarial", explicó. Monje instó a las autoridades a implementar políticas de estabilidad y acceso real a financiamiento, evitando la romantización del esfuerzo femenino sin apoyo estatal.

Organismos internacionales como la CEPAL y el Banco Mundial han advertido que, en contextos de desaceleración económica, las mujeres tienden a concentrarse en empleos precarios. Esta situación se agrava por el trabajo de cuidados no remunerado que, según ONU Mujeres, sigue recayendo de manera desproporcionada sobre la población femenina, limitando sus posibilidades de capacitación y descanso.

El desafío para el gobierno y las autoridades locales radica en transformar esta capacidad de resistencia en empleo formal. La sostenibilidad de la economía nacional depende actualmente de una base desigual que requiere, de acuerdo con los sectores consultados, sistemas de cuidado públicos, igualdad salarial y una protección social que alcance a las trabajadoras independientes.