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Economía

La Paz reporta daños en 143 vehículos municipales por combustible deficiente

El alcalde de La Paz informó que la maquinaria pesada y los buses municipales requieren reparaciones urgentes. La comuna cuestiona la calidad del suministro estatal tras los desperfectos técnicos detectados.

Publicado

Estación de diésel y gasolina/ Archivo

Puntos clave de la noticia:

  • La policía utilizó agentes químicos para dispersar a sectores de la COB y el magisterio en el centro paceño.
  • Los manifestantes detonaron cachorros de dinamita en su intento de ingresar a la plaza Murillo.
  • El conflicto se enmarca en el segundo día de paro general exigiendo un aumento salarial.

El gobierno municipal de La Paz confirmó que 143 vehículos de su flota oficial sufrieron averías mecánicas derivadas de la baja calidad del combustible distribuido en el país. El alcalde Iván Arias informó este jueves que la administración local prioriza la reparación de la maquinaria pesada y de los buses del sistema PumaKatari para evitar la interrupción de servicios críticos, especialmente aquellos destinados a la atención de emergencias en ríos y cuencas de la ciudad.

Los equipos técnicos de la alcaldía trabajan en jornadas extendidas para rehabilitar las unidades afectadas. Según el reporte oficial, los daños se concentran en los sistemas de inyección y motores, componentes sensibles a las impurezas o a la mezcla inadecuada de carburantes. Arias señaló que el enfoque principal está en los equipos que operan en zonas de riesgo, donde la operatividad de los tractores y excavadoras es determinante para la seguridad de los barrios paceños durante la temporada de lluvias.

Impacto en el transporte y servicios básicos

El sistema de transporte municipal PumaKatari, uno de los pilares de la movilidad urbana, también registró afectaciones, aunque en menor grado que el resto del parque automotor. La autoridad edil explicó que los buses han logrado mantenerse en funcionamiento bajo condiciones controladas, pero requieren mantenimiento preventivo inmediato para evitar un colapso logístico. La prioridad de los talleres municipales se ha dividido entre la maquinaria de infraestructura y los vehículos de transporte masivo.

El costo de estas reparaciones representa una carga adicional para el presupuesto público. Arias utilizó su experiencia personal como referencia para ilustrar la magnitud del problema para el ciudadano común. El alcalde afirmó que la reparación de su vehículo particular tuvo un costo cercano a los 4.000 bolivianos, una cifra que, según sus palabras, refleja el impacto económico que enfrentan miles de conductores en todo el territorio nacional debido a la deficiencia en los hidrocarburos.

Tensión con el proveedor estatal

La situación ha generado una nueva fricción entre el gobierno municipal y Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). La preocupación de las autoridades locales aumentó tras conocerse que la estatal petrolera firmó una adenda para mantener al mismo proveedor de combustible, a pesar de las constantes quejas sobre la calidad del producto entregado en las estaciones de servicio. El municipio exige garantías técnicas que aseguren que los nuevos lotes de diésel y gasolina cumplan con los estándares internacionales necesarios para motores modernos.

La persistencia de estas fallas técnicas coincide con un periodo de irregularidad en el suministro de carburantes, lo que ha generado filas en los surtidores y un incremento en los costos operativos del transporte pesado y liviano. Para la administración de La Paz, la continuidad del contrato con el proveedor actual sin ajustes en los controles de calidad supone un riesgo recurrente para el patrimonio público, representado en 143 unidades motorizadas que hoy requieren inversión extraordinaria para volver a las calles.

Expertos en mecánica automotriz han advertido que el uso prolongado de combustible con altos niveles de sedimentos o mezclas de alcohol fuera de norma reduce la vida útil de los motores hasta en un 30%. En el caso de la maquinaria pesada, el daño es más severo debido a la alta presión que requieren los sistemas hidráulicos y de combustión para operar en la topografía accidentada de la sede de gobierno.

Consecuencias financieras y operativas

El gobierno municipal no ha detallado aún el monto total que se destinará a este plan de contingencia mecánica, pero se anticipa una reasignación de partidas presupuestarias. La prioridad absoluta es garantizar que la maquinaria de respuesta inmediata esté lista ante cualquier eventualidad climática. La alcaldía mantiene bajo observación el resto de su flota, que supera las 500 unidades, ante la posibilidad de que el número de vehículos afectados se incremente en las próximas semanas.

El cierre de este ciclo de reparaciones dependerá de la disponibilidad de repuestos originales, cuya importación también se ha visto dificultada por la coyuntura económica. Por ahora, los talleres municipales operan como centros de emergencia técnica para sostener la operatividad mínima de la ciudad. La administración local espera un informe técnico detallado de YPFB sobre las especificaciones del combustible que se distribuirá durante el resto del semestre para ajustar sus protocolos de mantenimiento.