Economía
Sector microfinanciero de Bolivia muestra resiliencia y crecimiento pese a la crisis económica
En medio de dificultades económicas, el sector microfinanciero boliviano registra un aumento en depósitos, mostrando la confianza del público, aunque enfrenta el desafío de una mora crediticia en ascenso pero controlada.
Puntos clave de la noticia:
- La policía utilizó agentes químicos para dispersar a sectores de la COB y el magisterio en el centro paceño.
- Los manifestantes detonaron cachorros de dinamita en su intento de ingresar a la plaza Murillo.
- El conflicto se enmarca en el segundo día de paro general exigiendo un aumento salarial.
En un contexto de dificultades para las economías familiares, el sector microfinanciero en Bolivia se ha consolidado como un pilar de estabilidad, registrando un significativo crecimiento en los depósitos del público durante los últimos dos años y medio. Este comportamiento refleja una creciente confianza en estas instituciones, que continúan desempeñando un papel clave en el sostenimiento de pequeñas empresas y el fomento del emprendimiento en todo el país.
Según un informe de la Asociación de Entidades Financieras Especializadas en Microfinanzas (Asofin), los depósitos en el sector crecieron un 20% en los últimos treinta meses. Datos recientes indican que la cartera de créditos alcanzó los Bs 37.396,2 millones, mientras que los depósitos sumaron Bs 33.775,4 millones. La cartera de préstamos se distribuye principalmente entre hombres (Bs 21.616 millones), mujeres (Bs 14.693 millones) y personas jurídicas (Bs 1.087 millones).
“Esta tendencia positiva se sustenta en la expansión de entidades que han logrado consolidar la captación de recursos del público mediante productos de ahorro adaptados a microempresarios urbanos y rurales”, afirmó Marcelo Díez de Medina, secretario ejecutivo de Asofin.
Una morosidad creciente pero controlada
A pesar de la fortaleza del sector, la cartera de créditos en mora ha mostrado una tendencia ascendente desde 2022, aunque se mantiene en niveles manejables. Antes de la pandemia, los niveles de mora se situaban en torno al 2%. En las entidades de Asofin, el indicador subió de 1,93% en 2023 a 2,44% en 2024. En comparación, el sistema financiero en su conjunto registró una mora del 3,2% a mediados del año en curso, mientras que para Asofin fue del 2,5%.
Este incremento se atribuye a una combinación de factores, incluyendo la desaceleración económica, el encarecimiento de los créditos variables debido al alza de la Tasa de Referencia (TRE) y la incertidumbre cambiaria que ha afectado a pequeños importadores. No obstante, Díez de Medina precisó que el sistema mantiene una sólida posición. “A pesar del aumento, el sistema mantiene una cobertura de previsiones de 1,36 veces la mora, lo que significa que las entidades cuentan con reservas suficientes para absorber potenciales pérdidas, sin comprometer su solvencia”, explicó.
Rentabilidad bajo presión y estrategias sectoriales
En los últimos años, las entidades microfinancieras han mantenido resultados positivos, aunque con márgenes más ajustados. La rentabilidad sobre el capital (ROE) de las asociadas a Asofin fue de 9,87% en 2023 y disminuyó a 8,97% en 2024, mientras que el retorno sobre activos (ROA) pasó de 1,08% a 0,98% en el mismo período. Esta reducción se debe principalmente al aumento de las previsiones por la mora y al incremento en el costo de fondeo.
Uno de los principales desafíos ha sido la provisión de dólares para clientes que importan insumos. En respuesta, algunas instituciones como BancoSol han implementado mesas de dinero para canalizar operaciones de divisas y han emitido bonos sociales con enfoque de género para financiar a miles de micro y pequeñas empresas lideradas por mujeres.
Otras entidades, como la Fundación Pro Mujer IFD, se han enfocado en potenciar las habilidades de las emprendedoras a través de programas de alfabetización digital y capacitación empresarial, además de mantener su fondeo mayoritariamente en moneda local para mitigar el riesgo cambiario.
El rol de Bolivia en las microfinanzas
Bolivia ha sido reconocida durante años como un referente mundial en microfinanzas. Según José Antonio Sivilá, asesor de Entidades Microfinancieras (IMF), el sector representa cerca del 20% de la cartera total del sistema de intermediación financiera del país y atiende a más del 50% de los clientes.
“Las microfinanzas han permitido que sectores tradicionalmente excluidos del sistema bancario tradicional accedan a distintos servicios financieros”, puntualizó Sivilá, quien considera al sector un “amortiguador de la crisis económica” y un aliado estratégico para las autoridades.
Hacia el futuro, los desafíos incluyen una mayor digitalización, la integración con tecnologías financieras (Fintech), el desarrollo de mecanismos de cobertura cambiaria y la posible revisión de regulaciones como los topes a las tasas de interés. A pesar de estos retos, los expertos vislumbran un futuro de estabilidad y solidez para un sector que sigue siendo crucial para la inclusión y el desarrollo económico de Bolivia.





