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Seguridad

Cisternas retroceden ante riesgo de explosiones por ataques en rutas bloqueadas

El convoy de carburantes que intentaba llegar a La Paz suspendió su avance tras recibir amenazas de ataques con explosivos. Los transportistas denuncian condiciones críticas de salud y desabastecimiento tras semanas varados.

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Corredor humanitario fracasa tras ataque de sectores movilizados
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El intento por abastecer de combustible a la sede de Gobierno fracasó nuevamente este miércoles. Un convoy de camiones cisterna cargados con gasolina y diésel, que pretendía atravesar un corredor humanitario desde Oruro, se vio obligado a retroceder ante el riesgo de ataques con piedras y petardos en los puntos de bloqueo que persisten en nuestra red vial fundamental.

Los conductores que integraban el operativo decidieron detener la marcha tras recibir advertencias sobre posibles agresiones directas contra los tanques. Marcelo Pico, transportista que participó en la movilización, explicó que el temor principal es una tragedia de magnitud, dado que el impacto de un objeto contundente o un explosivo contra el combustible inflamable pondría en riesgo la vida de los choferes y de los propios manifestantes.

Impacto en el suministro y salud de los transportistas

La interrupción del flujo de carburantes hacia nuestra ciudad cumple casi cuatro semanas, concentrándose los mayores conflictos en el tramo entre Caracollo y La Paz. Según el sector del transporte pesado, la situación en las carreteras ha derivado en una crisis humanitaria interna. Muchos conductores, que dependen de bonos por viaje para subsistir, llevan días sin generar ingresos y enfrentan escasez de alimentos y agua.

"Tenemos conductores que sufren diabetes, necesitan sus medicamentos y no están pudiendo acceder a ellos", señaló Pico. El dirigente advirtió además sobre la inestabilidad de la gasolina ante temperaturas extremas, lo que convierte a cada cisterna inmovilizada en un peligro latente mientras permanezcan expuestas en las rutas.

Propuesta de cuarto intermedio y medidas estatales

Ante el estancamiento del conflicto, el sector del transporte propuso establecer una pausa humanitaria de 24 horas para permitir el paso de los vehículos retenidos. La intención es aliviar la presión sobre el abastecimiento en el país y resguardar la integridad física de quienes se encuentran atrapados en los puntos de bloqueo.

El sector del transporte planteó la posibilidad de que el Gobierno nacional declare un estado de excepción para facilitar la intervención de la Policía Boliviana y las Fuerzas Armadas en el despeje de las vías. Mientras tanto, las cisternas permanecen bajo custodia de sus conductores al borde de la carretera, a la espera de condiciones mínimas de seguridad para retomar el traslado de energía hacia los centros de consumo.