Seguridad
Fiscalía imputa por homicidio culposo a los pilotos del Hércules siniestrado
El Ministerio Público ordenó la aprehensión del piloto y copiloto tras el accidente que dejó 24 fallecidos. La defensa apunta a fallas en la información meteorológica de la torre de control.
Puntos clave de la noticia:
- La policía utilizó agentes químicos para dispersar a sectores de la COB y el magisterio en el centro paceño.
- Los manifestantes detonaron cachorros de dinamita en su intento de ingresar a la plaza Murillo.
- El conflicto se enmarca en el segundo día de paro general exigiendo un aumento salarial.
La Fiscalía de La Paz imputó por el delito de homicidio culposo al mayor Erick Rojas y al copiloto Jared Ramírez, tripulantes del avión Hércules C130 que se estrelló el pasado 27 de febrero en El Alto. Los oficiales de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) fueron aprehendidos el viernes y se encuentran a la espera de una audiencia de medidas cautelares que definirá si enfrentarán el proceso en libertad o bajo detención preventiva.
El accidente, que provocó la muerte de 24 personas, ocurrió a las 18:14 tras una intensa granizada sobre el aeropuerto. Según el fiscal del caso, Favio Maldonado, una grabación remitida por Navegación Aérea y Aeropuertos Bolivianos (Naabol) indica que la aeronave realizó la aproximación a la pista a una velocidad excesiva y con una altura inadecuada para las condiciones del momento.
Las conclusiones del informe técnico
La Junta de Investigación de Accidentes Aéreos (JIAA) determinó que el avión, con matrícula FAB 81, tocó tierra a los 1.192 metros de la pista, cuya extensión total es de 4.000 metros. El reporte técnico, detallado por el coronel Ricardo Alarcón, jefe de la JIAA, señala que el primer contacto se produjo únicamente con el tren de aterrizaje delantero debido al exceso de velocidad.
Esta maniobra impidió que los frenos del tren principal, ubicados en la parte media de la aeronave, funcionaran de manera oportuna. El sistema de frenado y la reversa de los motores recién surtieron efecto en el último tercio de la pista, cuando el espacio para detener la nave era insuficiente. El informe establece que los pilotos contaban con la formación y experiencia necesaria para la operación y que se encontraban en condiciones físicas óptimas al momento del siniestro.
Responsabilidades en la torre de control
Durante sus declaraciones ante el Ministerio Público, los pilotos señalaron que el personal de la torre de control del Aeropuerto de El Alto no les proporcionó información precisa sobre la acumulación de hielo y agua en la pista. Según la defensa de los uniformados, los datos meteorológicos inexactos fueron determinantes en la cadena de errores que derivó en el impacto.
La investigación de la JIAA reveló que, al momento del aterrizaje, la torre de control estaba operada por un instructor y un practicante. El informe sostiene que estos funcionarios omitieron reportar el estado real de la superficie de aterrizaje tras la tormenta iniciada a las 17:22. El fiscal Maldonado afirmó que esta versión de los imputados será contrastada con los registros meteorológicos oficiales para determinar el grado de responsabilidad de los controladores.
Pese a las fallas operacionales detectadas, el peritaje de la JIAA concluyó que las maniobras finales realizadas por la tripulación evitaron que el siniestro tuviera consecuencias aún más graves. El Ministerio de Defensa aclaró previamente que la aeronave transportaba material de imprenta y no valores monetarios, como se especuló inicialmente tras el accidente.





