Política
Bolivia registra 25 bloqueos mientras sectores sociales exigen la renuncia del presidente
Las protestas en nuestro país se concentran en los accesos a La Paz y El Alto con demandas salariales y políticas. Sectores empresariales advierten sobre el impacto económico y la paralización del turismo.
Puntos clave de la noticia:
- La policía utilizó agentes químicos para dispersar a sectores de la COB y el magisterio en el centro paceño.
- Los manifestantes detonaron cachorros de dinamita en su intento de ingresar a la plaza Murillo.
- El conflicto se enmarca en el segundo día de paro general exigiendo un aumento salarial.
Nuestro país registra este viernes al menos 25 puntos de bloqueo en diversas rutas nacionales, en una escalada de protestas que exige la renuncia del presidente Rodrigo Paz. Las movilizaciones, lideradas por la Central Obrera Boliviana (COB), el magisterio rural y sectores gremiales, se concentran principalmente en los accesos a las ciudades de La Paz y El Alto.
La situación actual representa una persistencia del conflicto que el pasado martes alcanzó un pico de 60 cortes de ruta. En El Alto, los manifestantes mantienen interrumpido el tránsito en el peaje de la autopista y en el sector de Río Seco. Nancy Villa Quispe, ejecutiva gremial, señaló que las medidas de presión se radicalizarán a partir del lunes 18 de mayo en coordinación con los Ponchos Rojos y otros sectores campesinos.
Las demandas de los movilizados son diversas. Mientras la Federación Única de Trabajadores Campesinos de La Paz “Tupac Katari” y grupos afines al expresidente Evo Morales centran su pedido en la salida del mandatario, otros sectores priorizan reivindicaciones económicas. El dirigente de la COB, Mario Argollo, presentó un pliego que incluye 211 peticiones, entre las que destaca un incremento salarial del 20%.
Tensión en el eje central y demandas sectoriales
En Cochabamba, el magisterio rural bloquea las vías que conectan con el oriente del país. Los maestros, que junto al sector urbano suman más de 174.000 afiliados en todo el territorio, exigen el cumplimiento de su pliego sectorial y una mejora en sus remuneraciones. Por su parte, los transportistas han solicitado al gobierno un resarcimiento por las pérdidas económicas derivadas de las dos semanas de interrupciones viales.
No todos los sectores sociales respaldan la continuidad de las medidas de fuerza. Integrantes de la organización Marka “La Cumbre”, perteneciente al Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (CONAMAQ), realizaron una marcha hacia el centro paceño para solicitar la instalación de mesas de diálogo. Juan Limachi, dirigente indígena, afirmó que su sector busca una solución orgánica y rechazó el proyecto de ley “antibloqueos” que se tramita en el Legislativo.
En Tarija, la Central Obrera Departamental (COD) tomó una postura distinta a la dirigencia nacional al no solicitar la renuncia del presidente Paz, limitando su postura a la exigencia de diálogo para resolver la crisis. Paralelamente, en el Kilómetro 0 de nuestra sede de Gobierno, grupos de ciudadanos se reunieron para realizar jornadas de oración, pidiendo el cese de la confrontación entre bolivianos.
Impacto en la economía y la cultura
El sector privado advirtió sobre las consecuencias críticas de la parálisis logística. La Cámara Boliviana de Turismo (CABOTUR) y diversas organizaciones empresariales señalaron que los bloqueos afectan directamente el abastecimiento de productos básicos y dañan la imagen internacional de nuestro país. Los empresarios también lamentaron la pérdida de vidas humanas registradas en los enfrentamientos de los últimos días.
La crisis social obligó a las autoridades locales a suspender eventos de gran concurrencia. Aquí en La Paz, la Larga Noche de Museos, uno de los eventos culturales más importantes del año, fue reprogramada para junio debido a la falta de garantías de seguridad y las dificultades de desplazamiento en nuestra ciudad.
El Gobierno nacional no ha emitido una respuesta definitiva al pliego de la COB, mientras la amenaza de un bloqueo nacional indefinido a partir de la próxima semana mantiene en vilo a la población. La resolución del conflicto depende ahora de la posibilidad de establecer un acercamiento entre el Ejecutivo y las organizaciones que lideran las protestas en las carreteras.





