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Política

Jeanine Áñez pide madurez política ante el aumento de la tensión social

La expresidenta advirtió que un cambio abrupto de liderazgo no resolverá los problemas económicos y pidió evitar actitudes mezquinas que beneficien a sectores irresponsables.

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Foto: / FB Jeanine Añez

Puntos clave de la noticia:

  • La policía utilizó agentes químicos para dispersar a sectores de la COB y el magisterio en el centro paceño.
  • Los manifestantes detonaron cachorros de dinamita en su intento de ingresar a la plaza Murillo.
  • El conflicto se enmarca en el segundo día de paro general exigiendo un aumento salarial.

La expresidenta Jeanine Áñez exhortó este miércoles a la dirigencia política a actuar con madurez y priorizar la estabilidad democrática frente al incremento de las movilizaciones sociales y la crisis económica que atraviesa el país. A través de un mensaje público, la exmandataria señaló que el respeto a las reglas institucionales es fundamental para evitar que la incertidumbre actual sea capitalizada por sectores que, según su postura, dañaron la estructura financiera nacional en el pasado.

El pronunciamiento ocurre en un momento de creciente agitación civil. Diversos movimientos sindicales y organizaciones gremiales anunciaron una serie de protestas para exigir incrementos salariales y soluciones sectoriales. Estas demandas surgen en un escenario marcado por la desaceleración de la economía y las quejas recurrentes sobre la distribución de combustible de baja calidad, un factor que ha generado malestar en el sector transporte y productivo.

Áñez afirmó que la búsqueda de intereses personales o coyunturales por parte de los líderes políticos dificulta la resolución de los problemas estructurales. Según la expresidenta, las actitudes mezquinas solo profundizan la complejidad del momento actual y abren espacios para que actores políticos irresponsables intenten obtener réditos de la crisis. “Hoy más que nunca se necesita responsabilidad, generosidad y compromiso con la estabilidad”, señaló en su declaración.

El riesgo de los cambios abruptos

La exmandataria alertó sobre la posibilidad de buscar salidas rápidas a la crisis política y social. De acuerdo con su análisis, sería un error asumir que un cambio repentino en el liderazgo del país resolverá automáticamente las dificultades económicas. Para Áñez, la solución requiere un enfoque basado en el diálogo y el cumplimiento estricto de los mandatos democráticos, evitando rupturas que puedan generar mayor inestabilidad institucional.

En su mensaje, la expresidenta enfatizó que la crisis económica actual es el resultado de gestiones previas y que la prioridad debe ser la protección del sistema democrático. Áñez advirtió que la falta de cohesión en la dirigencia política permite que quienes destruyeron la economía del país encuentren una oportunidad para retomar protagonismo. Por ello, instó a los actores públicos a deponer posturas radicales en favor de un consenso nacional.

Antecedentes de conflictividad social

El llamado de Áñez se produce bajo el recuerdo de su propia gestión presidencial, periodo en el que enfrentó una fuerte resistencia por parte de la Central Obrera Boliviana y otras organizaciones afines al partido de gobierno actual. Durante su mandato, los bloqueos de carreteras y las movilizaciones sociales fueron constantes, lo que marcó un precedente de alta polarización que, según diversos analistas, persiste en la dinámica política contemporánea.

Las autoridades actuales no han emitido una respuesta oficial a las declaraciones de la expresidenta, mientras los sectores sociales mantienen sus cronogramas de movilización. El gobierno enfrenta el desafío de equilibrar las demandas de los trabajadores con una disponibilidad limitada de recursos fiscales, en un entorno donde la inflación y el suministro de energéticos se han convertido en los temas centrales de la agenda pública.

El cierre de su mensaje subraya la necesidad de un respeto absoluto a la ley. Áñez concluyó que la madurez política no es solo una opción, sino una obligación para evitar que el país retroceda en sus indicadores sociales y económicos. Los próximos días serán determinantes para observar si el llamado al diálogo logra frenar la escalada de conflictos en las principales ciudades.