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La empresa de transporte Uvita desaparece en Perú tras dos años de extorsión

La compañía de transporte Uvita cesó sus operaciones en Lima Norte debido a los constantes ataques de bandas criminales. Solo 20 de sus 100 unidades originales continúan circulando de manera independiente para intentar evadir represalias.

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Empresa de transportes “Uvita” desaparece por extorsiones en Lima Norte: unidades independientes siguen bajo ataque. (Foto: Latina)

Puntos clave de la noticia:

  • La policía utilizó agentes químicos para dispersar a sectores de la COB y el magisterio en el centro paceño.
  • Los manifestantes detonaron cachorros de dinamita en su intento de ingresar a la plaza Murillo.
  • El conflicto se enmarca en el segundo día de paro general exigiendo un aumento salarial.

La empresa de transportes Uvita, que operaba la ruta entre los distritos de Comas y San Miguel en Lima, Perú, dejó de funcionar formalmente tras dos años de constantes amenazas y ataques por parte de organizaciones criminales. La disolución de la asociación fue motivada por la presión de grupos delictivos que emplean disparos y mensajes intimidatorios contra los trabajadores, lo que provocó que la flota original de 100 unidades se redujera a solo 20 vehículos que hoy operan de forma independiente.

Ataques y fragmentación del servicio

El cese de actividades formales de la compañía responde a una escalada de violencia que alcanzó un punto crítico el 14 de abril, cuando sicarios atacaron la oficina administrativa de la empresa. En el lugar, los atacantes dejaron mensajes firmados por una banda denominada La Firma. Ante el asedio, los propietarios de los vehículos optaron por pintar las unidades de color plomo para intentar pasar desapercibidos, una estrategia que no resultó efectiva debido al control territorial que ejercen diversas organizaciones en la zona norte de la capital peruana.

Según reportes de la cadena local Latina, el miedo generado por la violencia derivó en que numerosos conductores abandonaran la ruta y varios propietarios de las unidades decidieran salir de Perú para proteger su integridad. El territorio donde operaba Uvita ha sido escenario de disputas entre bandas criminales conocidas como El Monstruo, El Jorobado y El Negro Marín. Actualmente, las autoridades identifican a una nueva organización, denominada Los Mexicanos, como la principal responsable de los recientes actos de extorsión en el sector.

Contradicciones en las cifras oficiales

A pesar del cierre de la empresa y las denuncias de los transportistas, la Policía Nacional del Perú informó que los casos de extorsión registrados oficialmente disminuyeron un 43 % entre enero y abril, en comparación con el mismo periodo del año anterior. Las autoridades atribuyen esta reducción estadística a un incremento en el patrullaje preventivo y a la presión ejercida sobre las estructuras delictivas tras la comisión de crímenes recientes en Lima Norte.

Expertos en seguridad ciudadana señalan que la cifra oficial podría no reflejar la magnitud real del problema debido a que muchas víctimas optan por no denunciar ante el temor a represalias. En el caso de los transportistas de la antigua ruta de Uvita, los conductores que permanecen en actividad operan ahora de manera informal o independiente, intentando desligarse de la marca corporativa para evitar ser blanco de los cobros de cupos, aunque los ataques persisten de manera aislada.

Recomendaciones ante la extorsión

Frente al incremento de la actividad delictiva en zonas comerciales y de transporte, especialistas recomiendan a la ciudadanía no proporcionar información personal, familiar o financiera bajo ninguna circunstancia. Es fundamental conservar cualquier mensaje o comunicación recibida de los extorsionadores como evidencia para las investigaciones policiales y evitar realizar depósitos bancarios o entregas de dinero, ya que el pago de las cuotas suele incentivar la continuidad de las acciones criminales.

En el ámbito digital, las autoridades sugieren proteger la información personal en redes sociales, evitar el uso de redes Wi-Fi públicas para transacciones sensibles y emplear contraseñas seguras que combinen caracteres alfanuméricos. El caso de la empresa Uvita evidencia el impacto económico de la inseguridad en Perú, donde el sector transporte se ha convertido en uno de los más vulnerables frente al crimen organizado.