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Cuba enfrenta una jornada crítica con el 59% del país sin electricidad

La isla registra cortes eléctricos masivos que alcanzan picos históricos y afectan la vida cotidiana. La falta de generación y combustible agrava la crisis social y el descontento ciudadano.

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La Habana: Calles deterioradas reflejan la crisis en la capital cubana

Puntos clave de la noticia:

  • La policía utilizó agentes químicos para dispersar a sectores de la COB y el magisterio en el centro paceño.
  • Los manifestantes detonaron cachorros de dinamita en su intento de ingresar a la plaza Murillo.
  • El conflicto se enmarca en el segundo día de paro general exigiendo un aumento salarial.

Cuba registrará este martes una nueva jornada de interrupciones prolongadas en el suministro eléctrico, con proyecciones que indican la desconexión simultánea del 59% de la isla durante el horario de mayor demanda. Según datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE), la crisis energética ha alcanzado niveles críticos en la última semana, con registros históricos de afectación que llegaron al 70% del territorio nacional el pasado jueves.

La UNE, entidad dependiente del Ministerio de Energía y Minas, informó que para el periodo de mayor consumo se prevé una capacidad de generación de apenas 1.355 megavatios (MW) frente a una demanda estimada de 3.200 MW. Este déficit de 1.845 MW obliga a las autoridades a realizar desconexiones programadas para evitar un colapso total del Sistema Electroenergético Nacional, el cual fue calificado por el gobierno cubano como "crítico" y "extremadamente tenso".

Deterioro de la infraestructura y falta de combustible

La situación actual responde a la inoperatividad de ocho de las 16 unidades de generación termoeléctrica del país, las cuales se encuentran fuera de servicio por averías o labores de mantenimiento. Esta fuente de energía representa el 40% de la matriz energética cubana y utiliza crudo de producción nacional. Sin embargo, otro 40% del sistema depende de motores de generación que requieren diésel y fueloil importado, suministros que han sufrido severas restricciones recientemente.

El 20% restante de la generación se distribuye entre el uso de gas y fuentes renovables. Ante la magnitud de la crisis, estudios independientes señalan que la recuperación del sistema energético en Cuba requeriría una inversión de entre 8.000 y 10.000 millones de dólares, una cifra que el Estado no está en condiciones de asumir en el corto plazo.

Impacto social y acumulación de residuos

El panorama en ciudades como La Habana, Santiago de Cuba y Holguín refleja un deterioro visible en la vida diaria. Los apagones, que en la capital superan en ocasiones las 22 horas diarias, han provocado protestas aisladas, cacerolazos y la quema de contenedores de basura en señal de descontento. A esto se suma la acumulación de residuos sólidos en las esquinas y un escaso movimiento comercial y laboral en las calles.

La escasez de alimentos ha profundizado la vulnerabilidad de la población. El historiador y analista Boris González Arenas señaló que la reducción de productos en la libreta de abastecimiento estatal ha empujado a sectores de la sociedad a situaciones de precariedad extrema. "Hay un ejército de personas buscando en la basura. Y además no hay límite de edad, no hay género", afirmó González Arenas en declaraciones a medios internacionales, describiendo un escenario de hambruna creciente en diversos puntos de la isla.

Para Bolivia, la situación en Cuba representa un caso de estudio sobre la vulnerabilidad de los sistemas energéticos dependientes de infraestructura obsoleta y la importancia de la seguridad en el suministro de combustibles importados para la estabilidad social.