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Expertos advierten sobre residuos químicos en procesos industriales de café descafeinado
La doctora María Muñoz alertó sobre el uso de disolventes como el diclorometano en la extracción de cafeína. Recomienda optar por métodos naturales para evitar riesgos a la salud.
Puntos clave de la noticia:
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- Los manifestantes detonaron cachorros de dinamita en su intento de ingresar a la plaza Murillo.
- El conflicto se enmarca en el segundo día de paro general exigiendo un aumento salarial.
La doctora María Muñoz, especialista en el aparato digestivo, advirtió que ciertos procesos industriales para eliminar la cafeína del grano de café pueden dejar residuos químicos en el producto final. Según la experta, el uso de disolventes específicos en la etapa previa al tostado representa un riesgo potencial para la salud de los consumidores que buscan evitar los efectos estimulantes de esta bebida.
El café es una de las sustancias más consumidas a nivel global, con una frecuencia de dos a tres tazas diarias por persona en promedio. Sin embargo, una parte significativa de la población opta por versiones descafeinadas debido a condiciones médicas, sensibilidad a la cafeína o para evitar alteraciones en el ciclo del sueño. Muñoz señaló que el término descafeinado no implica la ausencia total de la sustancia, sino una reducción drástica que deja niveles residuales mínimos.
La clave del riesgo reside en la etapa de procesamiento. La cafeína se extrae cuando el grano de café todavía está verde, antes de ser sometido al proceso de tostado. En esta fase, los granos se hidratan para facilitar la remoción del alcaloide. "La forma en que se hace esta extracción cambia completamente el resultado final", explicó Muñoz en una reciente intervención informativa.
Riesgos por el uso de disolventes químicos
Uno de los métodos más extendidos en la industria utiliza disolventes químicos para separar la cafeína del grano. El compuesto más cuestionado es el diclorometano, una sustancia que la doctora clasificó como un posible agente cancerígeno. El uso de este químico permite una extracción eficiente y económica, pero puede dejar trazas en el producto que llega al consumidor final.
Además del diclorometano, la industria emplea frecuentemente el acetato de etilo. Aunque este último no está catalogado como cancerígeno, sigue siendo un disolvente sintético que altera las propiedades organolépticas del café. Muñoz afirmó que "si tomas café descafeinado sin mirar esto, puede que estés tomando residuos químicos sin saberlo".
Alternativas seguras en el procesamiento
Existen métodos de descafeinado que prescinden de agentes químicos sintéticos, priorizando la seguridad alimentaria y la integridad del sabor. El proceso conocido como Swiss Water (Agua Suiza) utiliza únicamente agua y filtros de carbón activado para capturar las moléculas de cafeína. Este sistema aprovecha la solubilidad y la ósmosis sin introducir elementos externos nocivos.
Otra alternativa es el uso de dióxido de carbono (CO2) a alta presión. En este procedimiento, el gas actúa como un disolvente natural que penetra en los granos hidratados para extraer selectivamente la cafeína. Según la especialista, estos métodos son los más recomendables, aunque suelen implicar un costo de producción más elevado que se traslada al precio de venta.
La recomendación para los consumidores es verificar el etiquetado de los productos descafeinados para identificar el método de procesamiento utilizado. La transparencia en la cadena de producción resulta fundamental para garantizar que la transición al café descafeinado cumpla con su propósito de mejorar la salud del usuario sin añadir riesgos químicos innecesarios.





