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España impulsa el almacenamiento hidroeléctrico para evitar el desperdicio de energía renovable
El complejo de Cortes-La Muela en Valencia utiliza un sistema de bombeo para almacenar excedentes solares y eólicos. La infraestructura busca resolver el cuello de botella de una red que desperdicia el 20% de su producción limpia.
Puntos clave de la noticia:
- La policía utilizó agentes químicos para dispersar a sectores de la COB y el magisterio en el centro paceño.
- Los manifestantes detonaron cachorros de dinamita en su intento de ingresar a la plaza Murillo.
- El conflicto se enmarca en el segundo día de paro general exigiendo un aumento salarial.
España instaló un récord de 11.131 megavatios (MW) de nueva potencia renovable durante el último año, alcanzando un total de 103.500 MW que representan el 70,4% de su producción eléctrica. Sin embargo, la falta de capacidad de almacenamiento provoca que aproximadamente el 20% de esta energía limpia se desperdicie al no poder ser absorbida por la red en momentos de baja demanda, según datos de la Asociación de Empresas de Energías Renovables.
Para enfrentar este desajuste entre generación y consumo, el país europeo apuesta por el complejo hidroeléctrico de Cortes-La Muela, ubicado en Valencia. Esta instalación, operada por la empresa Iberdrola, es considerada la mayor central de bombeo de Europa. Posee una capacidad de 1.762 MW en turbinación y 1.293 MW en bombeo, suficiente para cubrir el consumo diario de 6,75 millones de personas.
El funcionamiento de las baterías hidráulicas
El sistema opera bajo un principio de energía potencial. Durante las horas de mayor radiación solar, cuando la oferta eléctrica supera la demanda y los precios son más bajos, el complejo utiliza el excedente de energía para bombear agua desde un embalse inferior hasta un depósito situado a 500 metros de altura. Este proceso convierte la electricidad sobrante en agua almacenada.
Cuando la demanda aumenta, generalmente al caer la noche, el proceso se invierte. El agua del depósito superior desciende por gravedad para mover las turbinas y generar electricidad que se inyecta nuevamente a la red nacional. El embalse superior tiene una capacidad de 100 hectómetros cúbicos, lo que equivale a 24 gigavatios hora (GWh) de electricidad almacenada.
Infraestructura y metas para 2030
La construcción de este complejo requirió décadas de inversión y obras de ingeniería de gran escala. La primera fase comenzó en 1983, pero no fue hasta 2015 cuando se completó la ampliación denominada La Muela II. Esta última etapa supuso una inversión superior a los 1.200 millones de euros y la excavación de cavernas subterráneas de dimensiones masivas para albergar turbinas de 220 MW cada una.
Según el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima de España, el objetivo para 2030 es alcanzar los 22,5 GW de capacidad de almacenamiento. En ese año, se prevé que las fuentes renovables cubran el 81% de la generación eléctrica total de España. El desarrollo de centrales de bombeo como la de Valencia resulta crítico para estabilizar un sistema que depende cada vez más de la meteorología y que actualmente enfrenta limitaciones físicas en su red de distribución.





