Connect with us

Mundo

Países Bajos propone entregar arte saqueado por nazis a fundación judía

Un comité gubernamental recomendó transferir la custodia de 3.500 obras huérfanas a una nueva organización para garantizar su exhibición y memoria histórica.

Publicado

Un retrato de la colección de arte sin herederos, un óleo de principios del siglo XVII de Peter Paul Rubens de Jan Neyen, un diplomático y fraile franciscano de alto rango, que participó en conversaciones para establecer la Tregua de los Doce Años (1607-1

Puntos clave de la noticia:

  • La policía utilizó agentes químicos para dispersar a sectores de la COB y el magisterio en el centro paceño.
  • Los manifestantes detonaron cachorros de dinamita en su intento de ingresar a la plaza Murillo.
  • El conflicto se enmarca en el segundo día de paro general exigiendo un aumento salarial.

Un comité designado por el gobierno de los Países Bajos recomendó el miércoles que una fundación gestionada por la comunidad judía asuma la custodia de la Colección de Arte Holandesa (NK), integrada por miles de obras saqueadas por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. La propuesta busca resolver el destino de piezas que, tras décadas de permanecer bajo control estatal, no han podido ser restituidas a sus dueños originales o herederos.

La colección incluye tapices, plata antigua y 1.500 pinturas al óleo, con obras de maestros como Rembrandt, Frans Hals y Peter Paul Rubens. Estos objetos fueron repatriados desde Alemania por los Aliados tras el conflicto bélico y actualmente son administrados por la Agencia del Patrimonio Cultural de los Países Bajos. La mayoría de los bienes pertenecieron a familias judías que fueron deportadas o asesinadas en campos de concentración.

Un nuevo modelo de gestión y memoria

El plan presentado por el panel sugiere que la nueva fundación tenga su sede preferentemente en el Museo Judío de Ámsterdam. El Estado neerlandés otorgaría un presupuesto anual de 400.000 euros para financiar exposiciones, programas educativos y el etiquetado de las obras en museos, con el fin de visibilizar su origen vinculado al expolio nazi.

“Esta colección es importante para contar una historia”, señaló Lodewijk Asscher, presidente del comité que emitió la recomendación. Según el funcionario, el proyecto permitirá comprender la magnitud del robo a la comunidad judía y servirá como herramienta contra el antisemitismo y la discriminación. Asscher enfatizó que la propuesta no cierra la puerta a futuras restituciones en caso de que aparezcan herederos legítimos.

Por su parte, la ministra de Educación, Cultura y Ciencia, Rianne Letschert, afirmó que el informe aporta una orientación necesaria para tratar estos bienes. “Estos objetos son los últimos rastros visibles de vidas que fueron destruidas”, declaró la ministra, quien confirmó que el documento será remitido próximamente al Parlamento para su análisis.

Críticas y posturas encontradas

La iniciativa ha generado rechazo entre algunos representantes de víctimas y herederos. Alfred Fass, miembro de la Asociación de Inmigrantes Holandeses en Israel, calificó la propuesta como insuficiente. “Quieren mantener las pinturas en los Países Bajos y eso es todo”, afirmó Fass, cuya organización propone vender la colección para destinar los fondos a servicios sociales para sobrevivientes del Holocausto.

Niv Goldberg, abogado de reclamantes de la colección, también cuestionó la medida. Goldberg señaló que el acceso a archivos críticos, como expedientes judiciales de colaboradores nazis, estuvo restringido durante 75 años y apenas comienza a abrirse. “Decir que cerramos el caso me indica una falta de buena fe en la capacidad del gobierno”, sostuvo el jurista, quien considera prematuro dar por concluida la búsqueda de propietarios.

De las más de 3.500 obras que permanecen en la colección NK, solo unas 500 han sido restituidas mediante el comité oficial en las últimas décadas. La dificultad radica en que cerca del 80 por ciento de la población judía neerlandesa fue exterminada durante la ocupación nazi, lo que dejó a miles de piezas sin reclamantes directos. El informe final del comité Asscher ahora queda en manos del poder legislativo para determinar si este patrimonio artístico pasará definitivamente a manos de la comunidad judía.