Farándula
La editorial Tusquets relanza la obra fundamental de la escritora Fleur Jaeggy
La reedición de Los hermosos años del castigo recupera una de las obras más influyentes de la autora suiza. El relato explora la disciplina y la violencia invisible en un internado femenino de los años cincuenta.
Puntos clave de la noticia:
- La policía utilizó agentes químicos para dispersar a sectores de la COB y el magisterio en el centro paceño.
- Los manifestantes detonaron cachorros de dinamita en su intento de ingresar a la plaza Murillo.
- El conflicto se enmarca en el segundo día de paro general exigiendo un aumento salarial.
La editorial Tusquets inició el relanzamiento de la obra de la escritora suiza Fleur Jaeggy con la publicación de Los hermosos años del castigo, la novela que consolidó su prestigio internacional en la década de los noventa. El volumen se suma a la reciente recuperación de otros títulos de la autora, como El dedo en la boca y Las estatuas de agua, con el objetivo de acercar su narrativa a las nuevas generaciones de lectores.
La novela se sitúa en un internado femenino en el cantón de Appenzell, Suiza, durante la década de 1950. A través de una narradora sin nombre, Jaeggy describe un entorno regido por la disciplina rígida y la contención emocional. La trama profundiza en la construcción de la identidad adolescente dentro de un microcosmos donde la obediencia y una forma de violencia invisible condicionan la vida de las estudiantes.
Vínculos familiares y aislamiento
El relato guarda paralelismos con la biografía de la autora, quien también creció alejada de sus padres. En la obra, la madre reside en Brasil y gestiona la educación de la protagonista por correspondencia, mientras que el padre vive en un hotel suizo. Según el texto, la madre decide el ingreso de la niña al internado a los ocho años y le asigna una compañera de dormitorio alemana, lo que obliga a la protagonista a convivir con alumnas menores y acentúa su falta de intimidad.
El tono de la obra es sombrío desde su inicio, cuando la narradora imagina su propia muerte por congelación. Esta imagen evoca la figura del escritor suizo Robert Walser, quien falleció en condiciones similares y cuya novela Jakob von Gunten también aborda la vida en un internado. Aunque sus estilos difieren, Jaeggy establece una conexión temática con Walser en torno a la enfermedad mental y el aislamiento.
Dinámicas de poder y deseo
La rutina escolar se altera con la llegada de Frédérique Conte, una alumna que despierta en la narradora una atracción intelectual y personal. Este vínculo se convierte en el eje central de la historia, desplazando otras relaciones como la de Marion, una estudiante menor, o la de una alumna apodada "la negrita", quien padece una discriminación silenciosa por su origen racial. La relación entre la protagonista y Frédérique está marcada por la imitación y una jerarquía emocional donde la nueva alumna ocupa una posición dominante.
La narrativa de Jaeggy se caracteriza por un estilo contenido y directo que evita el exceso emocional. La autora utiliza una observación precisa para retratar la complejidad de los sentimientos y la violencia moral inherente a las instituciones educativas. "La alegría sobre el dolor es maliciosa, tiene veneno. Es una venganza. No es tan angélica como el dolor", señala una de las reflexiones de la obra que ejemplifica su tono crítico.
El cierre de la novela muestra la evolución de la protagonista tras la partida de Frédérique y su posterior traslado a un centro de formación en tareas domésticas. En esta etapa final, la narradora decide rechazar los mandatos maternos, marcando un punto de quiebre en su proceso de aprendizaje emocional. La obra concluye como una meditación sobre el vacío y las consecuencias de una disciplina que puede conducir tanto a la insubordinación como a la pérdida de la identidad.





