Farándula
John Banville defiende la autonomía del arte en su nueva novela
El escritor irlandés presentó en Madrid 'Nocturno de Venecia', una obra que explora la amoralidad humana y rechaza el uso del arte como herramienta de cambio social.
Puntos clave de la noticia:
- La policía utilizó agentes químicos para dispersar a sectores de la COB y el magisterio en el centro paceño.
- Los manifestantes detonaron cachorros de dinamita en su intento de ingresar a la plaza Murillo.
- El conflicto se enmarca en el segundo día de paro general exigiendo un aumento salarial.
El escritor irlandés John Banville presentó este martes en Madrid su más reciente novela, "Nocturno de Venecia", una obra ambientada a finales del siglo XIX que explora la fragilidad de la moral humana y la autonomía de la creación artística. El autor, ganador del Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2014, utiliza el escenario de la ciudad italiana para construir un relato que oscila entre lo erótico y lo fantasmal, inspirado en la tradición literaria de Henry James.
Durante el encuentro con la prensa en la capital española, Banville sostuvo que la función primordial de la literatura y el arte es transmitir la experiencia de estar vivo, rechazando cualquier intención de activismo social a través de la escritura. "Cuando el arte se propone cambiar el mundo, se vuelve una cursilería. El arte debe ser completamente autónomo", afirmó el autor, quien también publica bajo el seudónimo de Benjamin Black cuando incursiona en el género policíaco.
Una visión sombría de la condición humana
La trama de la novela se centra en un escritor inglés de escaso talento y la hija de un magnate petrolero estadounidense. La pareja viaja a Venecia tras contraer matrimonio, en un contexto marcado por el desheredamiento de la mujer tras un conflicto con su padre. Banville describió a sus protagonistas como individuos carentes de virtudes, una decisión deliberada que, según explicó, refleja su percepción sobre la naturaleza humana.
"Es un libro extraño, todos los personajes son horribles, no hay buena gente en esta novela", señaló el escritor. Banville cuestionó si esta elección narrativa revela su propia voz interna, añadiendo que los seres humanos suelen fingir una amabilidad que no poseen de manera intrínseca. Esta visión pesimista se extiende a su descripción de Venecia, ciudad que visita con frecuencia pero que define como un lugar "precioso pero también siniestro" donde percibe una vigilancia constante.
El autor recordó una anécdota personal en una callejuela veneciana junto a su fallecida esposa, donde el avistamiento de una rata de gran tamaño simbolizó para él la dualidad de la ciudad. Esa atmósfera de inquietud le permitió imaginar encuentros con figuras históricas como el filósofo Giordano Bruno, ejecutado por la Inquisición en el año 1600, cuya presencia espiritual impregna parte del relato.
El peligro del ego artístico y la política
Banville reflexionó sobre la peligrosidad de los artistas frustrados, vinculando el ego insatisfecho con figuras históricas del siglo XX. Citando una observación de un amigo, sugirió que conflictos globales como la Segunda Guerra Mundial podrían haberse evitado si individuos como Adolf Hitler hubieran tenido éxito en sus aspiraciones académicas artísticas. "El ego artístico es enorme y cuando se frustra tiene que encontrar una salida", explicó, tras mencionar que líderes como Mao Zedong o Pol Pot también cultivaron la poesía.
En cuanto a las dinámicas de género, el autor de "El mar" —obra con la que obtuvo el Premio Booker en 2005— indicó que los grandes monstruos de la historia reciente han sido hombres. Banville sostuvo que los varones suelen tener una necesidad desesperada de reconocimiento que le resulta tediosa. "Una cena rodeado de hombres es mi idea del infierno", afirmó, al tiempo que expresó su interés por comprender la perspectiva femenina.
Consultado sobre la actualidad política en Estados Unidos y el reciente intento de atentado contra Donald Trump, el escritor mostró escepticismo. Banville se preguntó si el evento pudo ser orquestado desde el entorno del propio expresidente para fortalecer su imagen pública. "Es estúpido intentar matar a Trump, le convertirían en un héroe, en una leyenda", señaló.
A sus 78 años, el autor reconoció que su ritmo de trabajo ha disminuido, pasando de jornadas de diez horas a solo dos horas diarias de escritura. A pesar de definirse como "viejo y perezoso", Banville confirmó que trabaja en una nueva novela policíaca y continúa con la redacción de su autobiografía, aunque dudó que llegue a concluir esta última. Su enfoque actual prioriza la precisión sobre la rapidez, manteniendo la sobriedad que caracteriza su estilo literario.





