Economía
Bloqueos en Bolivia obligan a familias a reducir comidas y endeudarse
El encarecimiento de alimentos y la caída de ingresos golpean a los sectores más vulnerables tras cuatro semanas de protestas.
Puntos clave de la noticia:
El inicio de la cuarta semana de bloqueos de carreteras en nuestro país ha profundizado la crisis de subsistencia para comerciantes, vendedores informales y trabajadores que dependen del ingreso diario. En ciudades como La Paz y El Alto, el desabastecimiento ha provocado que las familias se vean obligadas a reducir sus raciones de comida, comprar alimentos al fiado o vender sus productos a pérdida para cubrir necesidades básicas.
En los centros de abasto, el impacto económico se manifiesta en puestos cerrados y una drástica caída en las ventas. Las vivanderas del mercado Camacho, en nuestra ciudad, reportan que la falta de ganancia está consumiendo su capital de trabajo. "Día que no salimos a vender, día que no comemos. Muchas han cerrado porque parece que estamos acabando nuestro capital nomás", explicó una vendedora de comida, quien señaló que actualmente solo trabajan para garantizar el alimento diario.
Escalada de precios en la canasta básica
La distorsión de precios ha alcanzado niveles críticos en productos esenciales. La carne de res, que anteriormente se comercializaba en Bs 60 el kilo, se vende ahora entre Bs 125 y Bs 130. El pollo entero supera los Bs 100 por unidad, mientras que el maple de 30 huevos subió de Bs 25 a Bs 60, un incremento del 140%.
En el sector de las verduras, la libra de tomate y la de zanahoria pasaron de Bs 3 a Bs 10 en menos de dos semanas. Estos costos resultan insostenibles para quienes transforman estos insumos en comida para la venta. El fenómeno también afecta a servicios de baja escala; por ejemplo, los lustrabotas reportan una caída en la demanda debido a que la población prioriza el gasto en alimentación sobre cualquier otro servicio.
Inseguridad alimentaria y endeudamiento
La situación ha derivado en un deterioro del sistema de pagos y un aumento del endeudamiento privado. Muchos comerciantes han dejado de cumplir con sus cuotas bancarias para priorizar la compra de víveres. "El banco no te espera, día que no pagas, día que te cobra interés", lamentó una de las afectadas ante la imposibilidad de generar excedentes.
Beatriz Muriel, economista y directora ejecutiva de la Fundación Inesad, explicó que los hogares más golpeados son aquellos con ingresos limitados que destinan la mayor parte de sus recursos a la alimentación. Según la experta, la falta de suministros está generando problemas de seguridad alimentaria —el acceso físico y económico a alimentos suficientes y nutritivos— especialmente en los estratos de pobreza extrema.
Por su parte, el economista Germán Molina señaló que quienes viven del ingreso cotidiano enfrentan márgenes mínimos de subsistencia. La tendencia actual muestra que las familias están recurriendo a préstamos de familiares o a la reducción del consumo calórico para enfrentar la crisis. Ambos especialistas advierten que, de persistir el conflicto, el país podría enfrentar un aumento en los índices de pobreza y un desplazamiento masivo hacia una informalidad de mera subsistencia, donde el ahorro deja de ser una posibilidad frente a la urgencia de garantizar la comida del día.
