Economía
Escasez de combustible y bloqueos disparan precios de alimentos en La Paz
El costo del transporte de carga desde El Alto se incrementó en más del 500% debido a la falta de carburantes. Los productos básicos sufren remarcaciones constantes durante la jornada en los mercados populares.
Puntos clave de la noticia:
La crisis de abastecimiento en nuestra ciudad ha pasado de la preocupación por la falta de productos a la emergencia por la carencia de combustible. Los comerciantes de los mercados populares de La Paz advirtieron que el agotamiento de carburantes impide el traslado de mercancías desde los centros de acopio en El Alto, lo que ha provocado un incremento drástico en los costos logísticos y, por consecuencia, en el precio final al consumidor.
En el trayecto que conecta la ciudad de El Alto con los mercados paceños, el flete de carga que anteriormente costaba 30 bolivianos ahora alcanza los 200 bolivianos. Esta distorsión afecta directamente a productos sensibles como la carne de res, que llega vía aérea a los frigoríficos alteños. Gladys Zabala, dirigente del sector carnicero en la Garita de Lima, explicó que el kilo gancho —el precio al por mayor de la carcasa del animal— se sitúa en 90 bolivianos, una cifra que dificulta la comercialización minorista en nuestro país.
La volatilidad de precios en la Garita de Lima
La zona de la Garita de Lima, referente para la fijación de precios de alimentos en el sector oeste de la ciudad, muestra una volatilidad extrema según la hora de compra. Los productos que llegan de madrugada desde Sorata, Los Yungas o el altiplano cambian de manos y de valor hasta tres veces antes de las ocho de la mañana. Por ejemplo, un pollo que a las 04:00 se comercializa entre 50 y 60 bolivianos, puede llegar a costar 100 bolivianos apenas cuatro horas después.
Esta dinámica se repite con otros insumos básicos. El maple de huevo, que se vende a 45 bolivianos durante la madrugada, sube a 65 bolivianos al mediodía. La urgencia de los compradores que no pueden acudir en horarios de madrugada sostiene esta escalada de precios, mientras los comerciantes aseguran que cada vez es más difícil conseguir vehículos que cuenten con gasolina o diésel para realizar los fletes.
Paralelismos con crisis históricas
La situación actual ha generado comparaciones entre los habitantes paceños con los eventos de septiembre y octubre de 2003. En aquel entonces, el desabastecimiento obligaba a la población a realizar compras exclusivamente antes del amanecer, dejando los mercados desiertos durante el resto del día. Aunque actualmente los puestos permanecen abiertos, la diferencia radica en la tendencia alcista ininterrumpida de los costos a lo largo de la jornada.
El panorama para los próximos días depende de la liberación de las rutas y de la normalización en la distribución de combustibles. Por ahora, el cerco logístico sobre la sede de Gobierno mantiene la presión sobre la economía familiar, mientras las autoridades y los sectores gremiales buscan alternativas para garantizar que los alimentos sigan llegando a los centros de abasto de nuestra ciudad.
