Economía
Escasez de diésel y bloqueos amenazan la cosecha de maíz en Bolivia
La producción de maíz enfrenta retrasos críticos por la falta de combustible y los cortes de ruta en el oriente. El sector advierte que se requieren 18 millones de litros para garantizar la cosecha.
Puntos clave de la noticia:
- La policía utilizó agentes químicos para dispersar a sectores de la COB y el magisterio en el centro paceño.
- Los manifestantes detonaron cachorros de dinamita en su intento de ingresar a la plaza Murillo.
- El conflicto se enmarca en el segundo día de paro general exigiendo un aumento salarial.
El presidente de la Asociación de Productores de Maíz y Sorgo (Promasor), Mario Moreno, advirtió este miércoles que los bloqueos de carreteras y la escasez de diésel complican la producción de maíz en nuestro país. Según el dirigente, la cosecha podría retrasarse hasta finales de agosto si el Gobierno no garantiza el abastecimiento de combustible de manera inmediata para movilizar la maquinaria agrícola.
El sector productivo enfrenta dificultades logísticas severas debido a los conflictos sociales instalados principalmente en el norte integrado de Santa Cruz. Los puntos de bloqueo en Brecha Casarabe, San Julián y el puente Ichilo impiden el flujo normal de cereales y ganado. Moreno señaló que esta situación estrangula a los productores, quienes ya reportan demoras de hasta dos días para que los camiones logren cargar combustible antes de iniciar sus rutas.
Demanda de combustible y déficit de producción
El mayor requerimiento de diésel —un combustible derivado del petróleo esencial para el funcionamiento de tractores y cosechadoras— se concentrará entre junio y julio. Durante este periodo, se intensificará la recolección en el sur de Santa Cruz, Chuquisaca y Tarija. "Necesitamos entre 16 y 18 millones de litros para levantar toda la producción", explicó Moreno, cuya organización agrupa a unos 10.000 pequeños agricultores en regiones como Cordillera, Yacuiba y el Chaco.
Para la campaña de invierno, los productores esperan recolectar 400.000 toneladas de maíz en la zona sur. Sin embargo, la producción nacional total proyectada oscila entre 700.000 y 800.000 toneladas, una cifra que se mantiene por debajo de la demanda interna de Bolivia, calculada en 1,3 millones de toneladas anuales. Esta brecha obliga a optimizar la logística para evitar mayores pérdidas en el campo.
Riesgos operativos y costos de producción
La falta de suministro regular de diésel obliga a las cosechadoras y al transporte a trabajar a un ritmo menor al habitual. Moreno alertó que el retraso en la recolección provoca que la mazorca caiga al suelo, lo que dificulta su levantamiento y eleva los costos operativos. En la campaña anterior, muchos productores recurrieron al mercado negro para obtener combustible, lo que encareció el proceso productivo.
Bajo estas condiciones, el dirigente aseguró que el sector no puede vender el quintal de maíz por debajo de los 100 bolivianos sin comprometer la capacidad de inversión para futuras siembras. Ante la crisis, Promasor sugirió que el Gobierno debería permitir la importación parcial de combustible por parte del sector privado para aliviar la presión sobre el abastecimiento estatal.
Finalmente, el representante de los maiceros pidió a los sectores movilizados deponer las medidas de presión en las carreteras. Según Moreno, la rivalidad política está afectando directamente a la economía y a la seguridad alimentaria en Bolivia, en un momento donde la estabilidad del suministro de energía es crítica para el agro.



