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Cocina

Sopa de Lacayote: Un Manjar Tradicional de los Valles Bolivianos

Publicado

Caldo de bolas de verde Laylita.com

Puntos clave de la noticia:

Sopa de Lacayote: El Tesoro de los Valles



El lacayote es un fruto sumamente versátil que en la gastronomía boliviana se utiliza tanto en preparaciones dulces como saladas. Esta sopa, espesa y reconfortante, es un clásico de los hogares en los valles, especialmente apreciada durante las temporadas de cosecha por su textura suave y su capacidad para abrigar el cuerpo en los días frescos.

Ingredientes



• 1 lacayote mediano, pelado, sin semillas y picado en cubos
• 6 papas medianas peladas y cortadas en cuartos
• 1 cebolla grande picada finamente en cubitos
• 2 dientes de ajo picados minuciosamente
• 1/2 taza de arvejas frescas peladas
• 1/2 taza de habas tiernas peladas
• 2 cucharadas de ají colorado molido y previamente frito
• 1 taza de leche evaporada o leche fresca de campo
• 200 g de queso fresco boliviano desmenuzado
• 1 cucharadita de comino molido
• Sal a gusto
• Aceite vegetal
• Perejil fresco picado para decorar

Preparación



En una olla amplia con un chorrito de aceite, se procede a sofreír la cebolla hasta que alcance un tono transparente y dorado. Posteriormente, se incorpora el ajo picado y el comino para despertar los aromas fundamentales de la base. Se añade el ají colorado molido, removiendo con cuidado para integrar el color y el picante equilibrado característico de los guisos vallunos. Una vez que este ahogado está en su punto, se añade el lacayote picado y se cubre con agua caliente, dejando suficiente espacio para el resto de los ingredientes.

Cuando el lacayote empieza a suavizarse y soltar su propia humedad, es el momento de agregar las arvejas, las habas y las papas. La cocción debe continuar a fuego medio hasta que todos los vegetales estén tiernos y el lacayote comience a deshacerse ligeramente, lo cual otorga al caldo una consistencia espesa y una textura única. Para finalizar la preparación, se vierte la leche y se añade el queso fresco desmenuzado, permitiendo que la sopa hierva un par de minutos adicionales para que los sabores se amalgamen. Tras rectificar el punto de sal, la sopa se sirve humeante, coronada con una lluvia de perejil fresco picado que aporta el toque final de frescura.