Tecnología
Inteligencia artificial revela que los retratos de Ana Bolena fueron mal identificados
Un estudio de la Universidad de Bradford utilizó reconocimiento facial para corregir la identidad de dibujos de Hans Holbein el Joven. Los hallazgos determinan que el retrato tradicional de la reina pertenece en realidad a su madre.
Puntos clave de la noticia:
- Una investigación de la Universidad de Bradford usó inteligencia artificial para analizar los retratos de la corte de Enrique VIII.
- El dibujo atribuido a Ana Bolena corresponde en realidad a su madre, Elizabeth Howard, según el análisis biométrico.
- Una imagen catalogada como mujer no identificada fue reconocida como la verdadera Ana Bolena con un 76,9 % de similitud con Isabel I.
- El estudio cuestiona las identificaciones tradicionales basadas en anotaciones del siglo XVIII y fuentes no verificadas.
- Los resultados implican una revisión de la iconografía Tudor y la representación visual de Ana Bolena.
Una investigación académica de la Universidad de Bradford, en el Reino Unido, cuestionó las identificaciones tradicionales de los retratos de la corte de Enrique VIII tras aplicar técnicas de reconocimiento facial mediante inteligencia artificial. El estudio determinó que el dibujo históricamente atribuido a Ana Bolena representa en realidad a su madre, Elizabeth Howard, mientras que una imagen catalogada como mujer no identificada corresponde a la reina ejecutada en 1536.
El equipo de investigadores, liderado por Karen Davies, utilizó modelos de análisis biométrico especializados en estructuras óseas y proporciones faciales para resolver dudas sobre la colección de Hans Holbein el Joven en el Castillo de Windsor. De acuerdo con los resultados publicados en la revista Heritage Science, solo se ha confirmado la identidad de 30 de los 85 dibujos de la serie real. Muchas de las atribuciones actuales dependen de anotaciones del siglo XVIII basadas en fuentes no verificadas.
El error en la identidad de la familia Bolena
El modelo de inteligencia artificial arrojó luz sobre dos dibujos clave. El primero, identificado como Ana Bolena durante más de dos siglos, presenta una coincidencia del 75 % con la imagen de su hija, la reina Isabel I, pero bajo una estructura que corresponde a una relación de abuela y nieta. El análisis fisonómico coincide con Elizabeth Howard, madre de Ana. Los investigadores señalaron que la figura del dibujo es rubia y de complexión robusta, lo que contradice las descripciones diplomáticas de la época que describen a la reina como una mujer de cabello oscuro y cuello corto.
La segunda revelación identifica a una "Mujer no identificada" de los archivos históricos como la verdadera Ana Bolena. Según el estudio, esta imagen alcanza un 76,9 % de similitud con el retrato autenticado de Isabel I a los 13 años. "Es consistente con relaciones madre-hija en nuestro conjunto de datos validado", explicaron los autores en el informe técnico. El uso de papel rosado por parte de Holbein entre 1532 y 1543 refuerza esta hipótesis, ya que coincide con el periodo de mayor influencia de la reina en la corte inglesa.
Precisión biométrica frente a la tradición
El hallazgo reconfigura la iconografía de la dinastía Tudor y expone cómo la imagen pública de Bolena fue objeto de reinterpretaciones políticas y falta de documentación verificable. En años recientes, investigaciones por infrarrojos en otros retratos, como el conservado en el Castillo de Hever, mostraron que las manos de la reina fueron modificadas décadas después de su muerte para contrarrestar rumores que le atribuían deformidades físicas.
Los investigadores subrayaron que los desarrollos en aprendizaje profundo permiten hoy niveles de precisión superiores a los del ojo humano para evaluar atribuciones en competencia. "El análisis biométrico proporciona pruebas cuantificables para evaluar hipótesis de atribución, especialmente cuando los expertos reconocen la incertidumbre en la identificación", señaló el equipo de Davies.
Este avance tecnológico permite depurar archivos históricos que durante siglos se basaron en tradiciones orales. Para la historia del arte en el Reino Unido, estos resultados implican una revisión profunda de las colecciones reales y de la representación visual de una de las figuras más controvertidas de la monarquía británica.



