Tecnología
Microsoft descarta vínculo entre actualización de Windows 11 y fallos en discos de almacenamiento
Tras una investigación, Microsoft ha declarado que no encontró evidencia que conecte su más reciente actualización de seguridad para Windows 11 con los reportes de fallos en unidades de disco duro y SSD, contradiciendo las denuncias iniciales de los usuarios.
Puntos clave de la noticia:
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Microsoft niega responsabilidad en fallos de almacenamiento
Microsoft ha emitido una declaración oficial sobre los reportes de fallos en unidades de almacenamiento que usuarios atribuyeron a la reciente actualización Windows 11 24H2. La compañía afirmó que, tras una investigación exhaustiva, no ha encontrado una conexión directa entre su software y los problemas de hardware denunciados.
La controversia surgió a mediados de agosto, cuando usuarios comenzaron a informar que sus unidades de disco duro (HDD) y de estado sólido (SSD) dejaban de ser detectadas por el sistema operativo después de instalar la actualización de seguridad KB5063878. Según los reportes, el problema se manifestaba principalmente durante tareas de escritura intensiva, como al intentar guardar más de 50 GB de datos o cuando el uso del controlador de almacenamiento superaba el 60%.
Los afectados indicaron que reiniciar el ordenador restauraba temporalmente el acceso a las unidades, pero el fallo reaparecía al reanudar las operaciones de alta demanda.
Investigación sin resultados concluyentes
"Luego de una investigación minuciosa, Microsoft no ha encontrado conexión entre la actualización de seguridad de Windows de agosto y los tipos de fallos de discos rígidos que se reportaron", explicó la compañía en un comunicado. A pesar de no poder replicar los problemas, la empresa se comprometió a seguir monitoreando la situación.
La investigación de Microsoft incluyó una colaboración con Phison, un fabricante taiwanés de controladores para unidades SSD, ya que algunas de las unidades afectadas utilizaban su tecnología. Sin embargo, los resultados de ambas compañías apuntan en la misma dirección.
Phison informó haber realizado más de 4,500 horas de pruebas sin lograr reproducir los fallos. La firma sugirió que la causa podría no estar en el software, sino en una disipación de calor inadecuada en los equipos de los usuarios afectados durante cargas de trabajo elevadas, lo que podría provocar el mal funcionamiento del hardware.
Con estas declaraciones, tanto Microsoft como un socio clave de hardware han desvinculado a la actualización de Windows 11 de los problemas, dejando la causa de los fallos en una zona de incertidumbre para los usuarios que experimentaron el inconveniente.





