Sociedad
El obispo de El Alto cuestiona el uso del miedo en movilizaciones
Monseñor Giovanni Arana lamentó los disturbios registrados el lunes y realizó una autocrítica sobre el impacto del mensaje de paz en el país. Denunció que algunos dirigentes movilizan a sus bases bajo amenazas de saqueos y agresiones.
Puntos clave de la noticia:
- La policía utilizó agentes químicos para dispersar a sectores de la COB y el magisterio en el centro paceño.
- Los manifestantes detonaron cachorros de dinamita en su intento de ingresar a la plaza Murillo.
- El conflicto se enmarca en el segundo día de paro general exigiendo un aumento salarial.
El obispo de la Diócesis de El Alto, monseñor Giovanni Arana, lamentó los hechos de violencia registrados el lunes durante las movilizaciones sociales en nuestro país, que derivaron en disturbios, saqueos y personas heridas. La autoridad eclesiástica cuestionó la pérdida de valores y el respeto entre ciudadanos, señalando que la falta de empatía prevalece sobre las diferencias políticas e ideológicas.
En declaraciones a la prensa local, Arana expresó su preocupación por la escalada de confrontación y realizó una autocrítica institucional sobre la efectividad del mensaje religioso en la coyuntura actual. "Hago una autocrítica también como iglesia y decir: ¿dónde está cayendo todo aquello que estamos predicando, el evangelio, el amor al prójimo y perdón? De verdad, duele mucho", afirmó el obispo con evidente conmoción por la situación de inseguridad en las calles.
Coacción y temor en las bases sociales
La autoridad religiosa observó que una parte de las movilizaciones no responde a una convicción genuina, sino al temor infundido por ciertas dirigencias. Según Arana, existen reportes de ciudadanos que asisten a los bloqueos y protestas bajo amenazas directas contra su integridad o sus bienes materiales.
"Mucha gente tiene miedo y sale con el temor a bloquear porque se le dice: 'si tú no sales a protestar, te vamos a quemar la casa, te vamos a saquear'", explicó el monseñor. Para el obispo, esta dinámica desvirtúa la legitimidad de las demandas sociales, ya que la población de base actúa forzada por la posibilidad de sufrir represalias en sus propios barrios.
Arana criticó que algunos dirigentes se escuden en las bases para justificar acciones violentas y llamó a los actores sociales a priorizar el bien común sobre los intereses sectarios. En su análisis, la crisis actual debe servir como una oportunidad para reflexionar sobre la responsabilidad individual y colectiva que tenemos como bolivianos para frenar la violencia.
El pronunciamiento de la Iglesia surge tras una jornada de alta tensión en la que se reportaron daños materiales de consideración y enfrentamientos en diversos puntos de la sede de Gobierno y El Alto. Las autoridades eclesiásticas instaron a deponer las actitudes hostiles para evitar que el conflicto escale a niveles de mayor gravedad en los próximos días.





