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Política

Evo Morales rechaza acusaciones del gobierno sobre ola de sicariatos

El expresidente negó vinculaciones con crímenes recientes y denunció una campaña de difamación en su contra. El presidente Rodrigo Paz lo señaló como responsable de desestabilizar la democracia.

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Puntos clave de la noticia:

  • La policía utilizó agentes químicos para dispersar a sectores de la COB y el magisterio en el centro paceño.
  • Los manifestantes detonaron cachorros de dinamita en su intento de ingresar a la plaza Murillo.
  • El conflicto se enmarca en el segundo día de paro general exigiendo un aumento salarial.

El expresidente Evo Morales rechazó este martes las acusaciones del presidente Rodrigo Paz, quien lo señaló como el responsable intelectual de una reciente ola de sicariatos. Morales calificó los señalamientos como difamaciones sin pruebas y denunció ser víctima de una persecución política y judicial controlada por el actual gobierno.

La controversia surgió tras una entrevista el domingo en la que Paz afirmó que Morales está detrás de los crímenes de sangre registrados la última semana, que incluyen dos asesinatos en Santa Cruz y uno en Tarija. El caso de mayor impacto fue el del magistrado del Tribunal Agroambiental, Víctor Hugo Claure. Según el mandatario, Morales busca desestabilizar el sistema democrático para evitar responder ante la justicia por la administración de sus gestiones pasadas.

Posturas enfrentadas y falta de procesos

Pese a la gravedad de las afirmaciones, el presidente Paz admitió que no existen procesos formales abiertos contra el exmandatario por estos hechos específicos. Por su parte, Morales cuestionó que se le responsabilice de la situación de seguridad cuando no ejerce el poder desde 2019. "De una vez dejen de echar la culpa a otros y háganse cargo de sus hechos. El pueblo elige autoridades para solucionar creativamente los problemas, no para quejarse", escribió en sus redes sociales.

Morales, quien permanece en el Trópico de Cochabamba bajo el resguardo de sus seguidores, aseguró que enfrenta decenas de juicios parcializados. El exjefe de Estado sostuvo que los ataques en su contra incluyen insultos racistas y calificativos como "narco" o "terrorista", los cuales, según su versión, buscan ocultar la ineficiencia y la corrupción de la administración actual.

El conflicto escala en un momento de tensión judicial para el expresidente. Actualmente, Morales tiene pendiente una orden de aprehensión por un proceso de trata y tráfico de personas. Las autoridades no han ejecutado la medida debido a la resistencia de los sectores sociales que lo protegen en su bastión político, mientras el gobierno insiste en que su influencia es el principal factor de inestabilidad en el país.