Política
La elección de dos gobernadoras marca un hito frente a la persistente brecha de género
Gabriela de Paiva y María René Soruco asumirán las gobernaciones de Pando y Tarija en un escenario de avances simbólicos y retrocesos legislativos. Las mujeres ocupan solo el 22 por ciento de los cargos ejecutivos departamentales.
Puntos clave de la noticia:
- La policía utilizó agentes químicos para dispersar a sectores de la COB y el magisterio en el centro paceño.
- Los manifestantes detonaron cachorros de dinamita en su intento de ingresar a la plaza Murillo.
- El conflicto se enmarca en el segundo día de paro general exigiendo un aumento salarial.
La elección de Gabriela de Paiva Padilla en Pando y María René Soruco Campero en Tarija marca la primera vez que dos mujeres alcanzan la titularidad de gobiernos departamentales mediante el voto directo. A este resultado se suma la elección de Paola Aguirre como la primera vicegobernadora de Santa Cruz, configurando un nuevo escenario en la distribución del poder ejecutivo regional en el país.
Liderazgo ejecutivo y barreras culturales
El avance en las gobernaciones contrasta con la baja representación femenina en otros niveles del Estado. Según datos oficiales, las mujeres ocupan actualmente el 22,22 por ciento de las gobernaciones, mientras que en las alcaldías la cifra desciende al 9,25 por ciento, con solo 31 mujeres electas en los 335 municipios del país. El analista Orlando Peralta señaló que, si bien estas autoridades llegan con legitimidad, el principal obstáculo para consolidar su gestión sigue siendo el machismo estructural.
Peralta explicó que las candidaturas de De Paiva y Soruco surgieron de contextos distintos: una consolidada desde el inicio y otra por contingencias políticas. No obstante, el analista subrayó que el desafío inmediato será demostrar capacidad de liderazgo en cargos que poseen un fuerte peso simbólico y administrativo. Por su parte, el analista Rodrigo Ayala interpretó estos resultados como una pulsión renovadora, destacando que la presencia femenina está comenzando a romper el monopolio masculino en los cargos ejecutivos, tradicionalmente más cerrados que los legislativos.
Desequilibrios en la representación legislativa
A pesar del hito en las gobernaciones, las cifras muestran un retroceso en la paridad dentro de las asambleas legislativas departamentales. La representación femenina en estos órganos cayó al 36 por ciento, frente al 47 por ciento registrado en 2021. Actualmente, los hombres concentran el 64 por ciento de los escaños departamentales, lo que evidencia una dificultad persistente para mantener los niveles de participación alcanzados en procesos anteriores.
La senadora Kathia Quiroga reconoció el avance simbólico, pero advirtió que las mujeres todavía enfrentan condiciones de desigualdad real. "Seguimos siendo minoría", afirmó Quiroga, quien señaló que el ejercicio del poder femenino está condicionado por presiones, acoso y estructuras dominadas por hombres. La legisladora enfatizó la necesidad de garantizar condiciones efectivas para que el liderazgo no se limite a la obtención del cargo, sino que se traduzca en una gestión sin violencia política.
El reto de la transformación estructural
Desde la perspectiva de las organizaciones sociales, la presencia de mujeres en cargos de alta jerarquía no garantiza por sí misma un cambio en las dinámicas de poder. Tania Sánchez, representante de la Coordinadora de la Mujer, sostuvo que el aumento de autoridades femeninas no transforma automáticamente el ejercicio del poder si no se modifican las condiciones estructurales que limitan su acceso y permanencia.
La diputada Laila Salome Daou vinculó este momento con procesos históricos de inclusión, como el voto universal de 1952, y señaló que la irrupción de estas líderes puede generar un equilibrio necesario en la toma de decisiones nacionales. Sin embargo, el panorama actual refleja una realidad fragmentada: mientras se conquistan espacios ejecutivos de alto perfil, la base de la representación municipal y legislativa muestra signos de estancamiento o declive.





