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España lidera el consumo mundial de fármacos hipnóticos para dormir

La neurofisióloga Ana Teijeira advierte sobre el uso excesivo de sedantes en la sociedad española. El país registra las tasas más altas de consumo de hipnóticos a nivel global.

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Imagen de recurso de una persona durmiendo.Pixabay.
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Puntos clave de la noticia:

    España es el país con mayor consumo de fármacos para dormir en todo el mundo. Lo advierte Ana Teijeira, neurofisióloga del Hospital Universitario de Toledo. El uso de sedantes se ha disparado y exige revisar hábitos sociales y políticas de salud. La calidad del sueño depende de la genética y, sobre todo, del entorno. Muchos trastornos pueden prevenirse con rutinas saludables antes de recurrir a pastillas. No es lo mismo dormir mal que tener insomnio clínico. El insomnio requiere criterios específicos y debe evaluarse en unidades especializadas. Sin embargo, los problemas de descanso en adultos no paran de crecer. El consumo de benzodiacepinas, como el lorazepam, está en niveles críticos. La especialista habla de una auténtica pandemia y pide analizar las causas de fondo. El tratamiento no puede limitarse a recetar pastillas. La prioridad debe ser la higiene del sueño para evitar enfermedades crónicas. La dependencia de fármacos para algo tan básico revela una crisis en la gestión del descanso. El entorno es clave. Los horarios laborales, las pantallas y el estrés alteran el ciclo natural del sueño. La experta lanza una pregunta directa: ¿qué está pasando en España para liderar este consumo? La solución no está en las farmacias, sino en cambios profundos de comportamiento. El uso prolongado de hipnóticos genera tolerancia y dependencia, en contra de lo que recomiendan las autoridades sanitarias europeas.

España es el país con el mayor consumo de fármacos hipnóticos a nivel mundial, según advirtió Ana Teijeira, neurofisióloga del Hospital Universitario de Toledo. La especialista señaló que el uso de sedantes para conciliar el sueño se ha convertido en una práctica extendida que requiere una revisión profunda de los hábitos sociales y de las políticas de salud pública.

Teijeira, quien integra la Sociedad Española de Sueño, explicó en una entrevista con la cadena SER que la calidad del descanso depende de factores genéticos y, principalmente, ambientales. La experta sostuvo que una parte significativa de los trastornos actuales puede evitarse mediante la prevención primaria y la adopción de rutinas saludables antes de recurrir a la intervención farmacológica.

El diagnóstico clínico frente al mal descanso

La especialista aclaró que existe una distinción técnica entre dormir mal y padecer insomnio clínico. El insomnio es un diagnóstico que exige el cumplimiento de criterios específicos evaluados en unidades especializadas de sueño. "No todo el mundo que duerme mal tiene insomnio", afirmó Teijeira para diferenciar el malestar ocasional de la patología crónica que afecta a una parte de la población.

Sin embargo, la médica reconoció que la incidencia de este trastorno en los adultos ha crecido de forma sostenida en la sociedad moderna. En este contexto, el uso de benzodiacepinas como el lorazepam ha alcanzado niveles críticos en el sistema sanitario español. Teijeira calificó la situación como una "auténtica pandemia" y urgió a las autoridades y a la comunidad médica a analizar las causas subyacentes de estas cifras récord.

La neurofisióloga enfatizó que el tratamiento de los problemas del sueño no debe centrarse exclusivamente en la administración de pastillas. Según la experta, el enfoque médico y social debe priorizar la higiene del sueño para evitar el desarrollo de enfermedades crónicas a lo largo de la vida. La dependencia de fármacos para realizar una función biológica básica refleja, según su análisis, una crisis en la forma en que la población gestiona el descanso.

Impacto de los factores ambientales

El debate sobre la sobremedicación en España coincide con una tendencia global de aumento en las consultas por trastornos del descanso, aunque el caso español destaca por su magnitud. La especialista señaló que, si bien la genética predispone a ciertas condiciones, el entorno es el factor determinante en la mayoría de los casos de sueño no reparador. Los horarios laborales, el uso de dispositivos electrónicos y el estrés ambiental son elementos que alteran el ciclo circadiano.

"Deberíamos ver qué está pasando ahí", sentenció Teijeira en referencia al liderazgo de España en las estadísticas de consumo. La experta concluyó que es necesario evaluar qué factores del entorno están impidiendo que la población logre un sueño reparador de manera natural, sugiriendo que la solución no reside en los estantes de las farmacias, sino en cambios estructurales de comportamiento.

El uso prolongado de hipnóticos puede generar tolerancia y dependencia, lo que complica el tratamiento de base de los trastornos del sueño. Las autoridades sanitarias europeas han advertido en diversas ocasiones sobre la necesidad de limitar el uso de estas sustancias a periodos cortos, una recomendación que contrasta con la realidad del consumo crónico observado en el país europeo.