Farándula
La Bienal de Venecia abre entre protestas por el retorno de Rusia
La mayor exposición de arte del mundo inició sus actividades marcada por boicots y amenazas de recortes financieros de la Unión Europea. El pabellón ruso permanecerá cerrado al público pese a su inclusión oficial.
Puntos clave de la noticia:
- La policía utilizó agentes químicos para dispersar a sectores de la COB y el magisterio en el centro paceño.
- Los manifestantes detonaron cachorros de dinamita en su intento de ingresar a la plaza Murillo.
- El conflicto se enmarca en el segundo día de paro general exigiendo un aumento salarial.
La Bienal de Venecia inició sus jornadas de prensa este miércoles en Italia bajo un clima de tensión diplomática y civil por el regreso de Rusia a la muestra, tras dos años de ausencia debido a la invasión de Ucrania. La apertura de la mayor exposición de arte contemporáneo del mundo estuvo marcada por dimisiones de jurados, boicots institucionales y una protesta de activistas frente al pabellón ruso.
El colectivo feminista ucraniano Femen y el grupo ruso Pussy Riot protagonizaron la primera manifestación en los jardines de la Bienal. Las activistas, con el rostro cubierto y bengalas, denunciaron la presencia de la delegación de Moscú en el evento. Inna Shevchenko, militante de Femen, señaló que la acción buscaba recordar que el único arte ruso actual es la violencia ejercida en el conflicto bélico.
Conflicto institucional y financiero
La decisión de incluir a Rusia en esta edición generó una reacción inmediata de la Unión Europea y del gobierno italiano. La Comisión Europea advirtió sobre la posible suspensión de una subvención de 2.3 millones de dólares destinada al evento. Según un portavoz del organismo, los eventos financiados con fondos públicos europeos deben salvaguardar valores democráticos que, de acuerdo con su declaración, no se respetan en la Rusia actual.
Por su parte, 22 ministros europeos de Cultura y de Exteriores enviaron una carta a Pietrangelo Buttafuoco, presidente de la Bienal, calificando de inaceptable la participación rusa. El ministro de Cultura de Italia, Alessandro Giuli, quien ha manifestado su oposición a la presencia de la delegación, anunció que no asistirá al evento en Venecia.
Ante la controversia, el jurado de la Bienal dimitió la semana pasada. Los integrantes argumentaron que no otorgarían premios a países cuyos líderes tengan órdenes de detención emitidas por la Corte Penal Internacional, en referencia directa a Rusia e Israel. Como consecuencia, la organización decidió aplazar la ceremonia de premiación hasta el 22 de noviembre, fecha de clausura de la muestra.
Restricciones en el pabellón ruso
Pese a figurar en la programación oficial, el pabellón de Rusia no estará abierto al público general durante los seis meses que dura la exposición. En su lugar, se proyectarán interpretaciones musicales y lecturas de 30 jóvenes músicos, filósofos y poetas en pantallas exteriores. La comisaria de la exposición, Anastasia Karneeva, agradeció a través de redes sociales que la organización permitiera la representación de todos los países.
Los organizadores de la Bienal justificaron la permanencia de la delegación bajo el argumento de que Rusia es propietaria de su pabellón desde 1914. Buttafuoco defendió la neutralidad del evento y afirmó que la institución debe ser un lugar de tregua en nombre de la libertad artística. "El arte tiene un poder muy superior a cualquier forma de opresión", declaró el directivo el lunes pasado.
La Bienal de Venecia se extenderá hasta noviembre, reuniendo a artistas de diversos países en conflicto, mientras la Unión Europea evalúa si la acogida de la delegación rusa constituye un incumplimiento de las sanciones internacionales vigentes contra Moscú.





