Economía
Siete de cada diez jóvenes en Bolivia ganan menos del salario mínimo
La precariedad laboral afecta al 70% de los trabajadores jóvenes en nuestro país, quienes perciben ingresos inferiores a los 2.500 bolivianos mensuales.
Puntos clave de la noticia:
- El 70% de los jóvenes en Bolivia gana menos del salario mínimo nacional de Bs 2.500.
- La tasa de desempleo juvenil duplica a la general y la calidad del empleo disponible es precaria.
- Los altos costos de la contratación formal excluyen a los jóvenes sin experiencia del mercado laboral.
- Muchos estudiantes universitarios deben recurrir a trabajos informales para cubrir sus necesidades básicas.
- La falta de oportunidades y los bajos salarios impulsan a los jóvenes a considerar la migración como proyecto de vida.
La crisis económica en nuestro país ha profundizado la brecha laboral para las nuevas generaciones. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) analizados por el Centro de Estudios Populi, el 70% de los jóvenes en Bolivia percibe ingresos mensuales inferiores a los Bs 2.500, una cifra que se sitúa por debajo del salario mínimo nacional vigente de Bs 2.500.
Esta realidad se refleja en los pasillos de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM), donde estudiantes como Jasef Terrazas, de 21 años, deben alternar sus estudios con empleos informales para subsistir. "Hay oportunidades, lo malo es que no pagan lo justo por lo que uno trabaja", afirma Terrazas, quien se desempeña como entrenador personal mientras cursa su carrera. Su testimonio coincide con el de otros jóvenes que ven en la migración la única salida viable ante la falta de estabilidad en el mercado local.
Brecha de desempleo y precariedad
El desempleo juvenil en Bolivia se mantiene sistemáticamente por encima de la tasa general. En 2024, la desocupación entre personas de 15 a 24 años se situó en un 4,27%, frente al 2,73% de la población general. Aunque las cifras muestran una reducción respecto a años anteriores, la calidad del empleo disponible sigue siendo el principal problema para quienes logran insertarse en la economía.
Mario Tomianovic, economista de Populi, explica que los jóvenes enfrentan barreras estructurales debido al alto costo de la formalidad en nuestro país. "El costo de contratar formalmente es muy elevado y eso termina afectando sobre todo a los jóvenes que no tienen experiencia laboral", señala el analista. Según Tomianovic, esta situación empuja a muchos a considerar el extranjero, donde el mismo trabajo puede ser remunerado hasta cinco veces más que aquí.
La precariedad no distingue áreas de estudio. Antoine, un estudiante de Ingeniería Comercial de 18 años, trabaja como albañil para costear sus libros y ayudar a su familia. "Trabajo de todo, de lo que haya", dice, resumiendo una filosofía de supervivencia que se extiende entre sus pares. Para Richard, de 24 años y estudiante de Ingeniería Química, el ingreso actual apenas alcanza para cubrir lo básico: "Para alguien independizado, alcanza con las justas".
Desafíos para el sector empresarial
Desde el sector institucional, René Salomón, director de la Fundación Trabajo Empresa, sostiene que Bolivia enfrenta un desafío estructural para generar un ecosistema capaz de absorber el talento joven. Salomón destaca que la formación técnica no es suficiente si no se acompaña de habilidades blandas y un entorno que fomente la creación de pequeñas y medianas empresas, que son las principales generadoras de empleo en el país.
En las agencias de empleo de nuestras ciudades, el panorama es desalentador. Buscadores de trabajo como Vicky, de 20 años, reportan que las ofertas salariales han bajado incluso respecto a meses anteriores. "Están pagando dos mil o dos mil quinientos; no alcanza", lamenta. Esta percepción de estancamiento salarial, sumada a la inflación y la incertidumbre económica, consolida la idea del éxodo como un proyecto de vida para la juventud boliviana.



