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Economía

Proponen la construcción de un canal fluvial para exportar el hierro del Mutún

Un proyecto de canal artificial de 120 kilómetros busca sustituir al ferrocarril para conectar los yacimientos mineros con el océano Atlántico. La propuesta técnica prioriza la soberanía administrativa y la preservación del ecosistema del Pantanal.

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Foto ABI. Archivo.
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Puntos clave de la noticia:

    El sector exportador boliviano analiza una propuesta para construir un canal artificial de 120 kilómetros en la provincia Germán Busch. Este canal conectaría los yacimientos de hierro del Mutún con la hidrovía Paraguay-Paraná. El proyecto se llama Canal Mutún-Atlántico y surge como alternativa al ferrocarril Motacucito-Puerto Busch. Su objetivo es darle al país una salida soberana al océano Atlántico. La idea es construir un puerto en tierra firme justo en la base del Cerro Mutún. Así se eliminarían los traslados terrestres y se optimizaría toda la cadena de suministros. El canal ofrece ventajas frente al proyecto ferroviario. Una vía férrea necesita terraplenes que pueden alterar el flujo de agua en el Pantanal. En cambio, el canal respeta las pendientes naturales y facilita el tránsito de especies. La construcción se haría con excavación mecánica, sin explosivos. El diseño garantiza navegación constante todo el año, sin las limitaciones estacionales de los ríos naturales. Además, el puerto y el canal estarían íntegramente en territorio boliviano. Esto fortalece la soberanía del país sobre sus exportaciones y reduce la dependencia de puertos extranjeros. Con esta vía, el hierro y la soya boliviana podrían competir en igualdad de condiciones con Brasil y Argentina en los mercados internacionales. Sería el paso final para integrar el potencial productivo del oriente con el comercio mundial.

El sector exportador boliviano analiza una propuesta técnica para la construcción de un canal artificial de 120 kilómetros en la provincia Germán Busch, diseñado para conectar los yacimientos de hierro del Mutún con la hidrovía Paraguay-Paraná. El proyecto, denominado Canal Mutún-Atlántico, surge como una alternativa al proyectado ferrocarril Motacucito-Puerto Busch y busca establecer una vía de salida soberana hacia el océano Atlántico para minerales y productos agrícolas.

La infraestructura plantea la consolidación de un puerto en tierra firme situado en las faldas del Cerro Mutún. Este emplazamiento permitiría establecer un complejo portuario directamente en la base de los yacimientos mineros, lo que optimizaría la cadena de suministros al eliminar los traslados terrestres intermedios. Según el diseño del proyecto, el nodo multimodal integraría silos de almacenamiento y patios especializados para el manejo de concentrados de hierro y derivados de la soya.

Diferencias técnicas frente al proyecto ferroviario

El planteamiento técnico sostiene que el canal ofrece ventajas operativas y ambientales sobre la opción ferroviaria tradicional. Mientras que los terraplenes de una vía férrea pueden actuar como diques que alteran el flujo hídrico en el Pantanal, el canal está diseñado para respetar las pendientes naturales del terreno. Esta característica facilitaría el intercambio de aguas y el tránsito de especies en una región de alta sensibilidad ecológica.

De acuerdo con los detalles del proyecto, la construcción se realizaría mediante excavación mecánica en suelos arcillosos y limosos, un método que prescinde del uso de explosivos. El diseño contempla un calado de navegación constante que permitiría superar las limitaciones estacionales de los ríos naturales de la zona, garantizando un flujo de carga ininterrumpido durante todo el año hacia el río Paraguay.

Soberanía y control administrativo

Uno de los pilares de la propuesta es el fortalecimiento de la soberanía administrativa del Estado sobre sus exportaciones. Al situarse el puerto y el canal íntegramente en territorio nacional, las autoridades bolivianas ejercerían el control total sobre los despachos y la documentación comercial. Este esquema busca reducir la dependencia histórica de puertos extranjeros y blindar el comercio exterior ante posibles interferencias externas.

El proyecto, impulsado originalmente por el ingeniero Antonio Bazoberry y defendido actualmente por sectores que buscan alternativas logísticas, pretende situar al país en una posición competitiva frente a los mercados regionales. La implementación de esta vía fluvial permitiría que el hierro y la soya boliviana compitan en condiciones de igualdad con la producción de Brasil y Argentina en los mercados transoceánicos.

El desarrollo de esta arteria logística representaría el paso final para integrar el potencial productivo del oriente con las rutas del comercio mundial, estableciendo un sistema de transporte masivo que minimiza el impacto acústico y vibratorio en el hábitat de especies emblemáticas de la región.