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Economía

La informalidad laboral frena la reducción de la pobreza en el país

Un informe del Banco Mundial advierte que la precariedad laboral, que afecta a más de la mitad de los trabajadores, impide mejorar la productividad.

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La informalidad también crece por desición propia de los trabajadores. Foto: EL DEBER

Puntos clave de la noticia:

  • La policía utilizó agentes químicos para dispersar a sectores de la COB y el magisterio en el centro paceño.
  • Los manifestantes detonaron cachorros de dinamita en su intento de ingresar a la plaza Murillo.
  • El conflicto se enmarca en el segundo día de paro general exigiendo un aumento salarial.

Un informe del Banco Mundial divulgado este miércoles advierte que la persistente informalidad laboral, que alcanza entre el 55% y el 60% de la fuerza laboral en la región, se ha convertido en el principal freno estructural para reducir la pobreza y mejorar la productividad en el país. El documento vincula directamente el comportamiento del mercado laboral con el estancamiento de los indicadores sociales, señalando que los avances logrados en la última década han sido frágiles y dependientes de ciclos económicos externos.

Según el organismo, la reducción de la pobreza perdió impulso de manera drástica en los últimos años. Mientras que entre 2003 y 2013 la pobreza disminuyó 17,4 puntos porcentuales impulsada por el crecimiento económico, entre 2013 y 2024 la reducción fue de apenas 9,7 puntos. El informe subraya que la pobreza se concentra de manera desproporcionada en trabajadores con bajo nivel educativo, en empleos precarios o por cuenta propia, lo que limita su acceso a ingresos estables y a sistemas de protección social.

El factor de la decisión individual

Uno de los puntos centrales del análisis es que la informalidad no es solo una consecuencia de la falta de empleo formal, sino también una decisión económica de millones de trabajadores. El empleo por cuenta propia, especialmente en microempresas de hasta cinco trabajadores, constituye el núcleo del sector informal. Según el Banco Mundial, muchos trabajadores valoran atributos no monetarios como la flexibilidad horaria, la autonomía y la posibilidad de gestionar su propio negocio.

Estudios citados en el documento muestran que estos factores pueden representar hasta un 14% del valor percibido del empleo. No obstante, esta elección tiene implicaciones macroeconómicas negativas. La concentración de trabajadores en actividades informales responde a decisiones individuales que maximizan el bienestar personal, pero que no necesariamente incrementan la productividad agregada de la economía nacional.

La distorsión de las tasas de desempleo

El informe también advierte que la tasa de desempleo, tradicionalmente utilizada como indicador del mercado laboral, oculta la magnitud del problema. En economías con alta informalidad, los ajustes ante las crisis no se traducen en despidos masivos, sino en el traslado de trabajadores hacia actividades de subsistencia. Esto explica por qué pueden coexistir tasas de desempleo estables con un bajo crecimiento de la productividad e ingresos débiles.

El Banco Mundial identifica fallas estructurales en los sistemas de protección social y en los esquemas tributarios que desincentivan la formalización. En algunos casos, las contribuciones a la seguridad social no se traducen en beneficios claros para los trabajadores, lo que reduce su atractivo. A esto se suman regulaciones que penalizan el crecimiento empresarial; muchas microempresas enfrentan incrementos abruptos en impuestos y obligaciones al expandirse, lo que frena su consolidación.

El organismo concluye que el desafío actual es mejorar la calidad del trabajo y elevar la productividad. Para ello, propone políticas orientadas a fortalecer empresas más productivas y alinear los incentivos económicos hacia la formalidad. Sin estas reformas, el país continuará en un ciclo donde el bajo crecimiento limita la reducción de la pobreza, mientras la informalidad impide construir bases sólidas para un desarrollo sostenido.