Cultura
Luis Antezana Ergueta cumple 98 años con una obra histórica ininterrumpida
El historiador y periodista celebra casi un siglo de vida manteniendo su columna semanal y preparando una nueva novela sobre la dirigencia sindical.
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Luis Antezana Ergueta, uno de los historiadores y periodistas más importantes del país, acaba de cumplir 98 años. Y lo hace como siempre: escribiendo.
Este intelectual, pieza clave para entender la Revolución Nacional de 1952, sigue firme con sus columnas semanales y nuevos proyectos. Su lema es claro: ni un solo día sin escribir una línea.
Autor de obras fundamentales como "Historia secreta del Movimiento Nacionalista Revolucionario" —que ya suma nueve tomos—, Antezana inició su carrera en el periódico Los Tiempos. Después pasó por El Diario, donde aún publica, La Nación y otros medios.
En su juventud cubrió hechos de alto impacto. Uno de ellos fue la muerte de Óscar Unzaga de la Vega en 1959. Participó en la autopsia y luego publicó el libro "Así murió Unzaga de la Vega".
Hoy, a sus 98 años, mantiene una disciplina férrea. Lee durante horas, ordena su biblioteca de miles de volúmenes y ya prepara una novela sobre la corrupción en las dirigencias obreras y campesinas.
" He tratado de aportar al país", dice. Y su método sigue intacto: fuentes verificables, hechos concretos, nada de interpretaciones sin base.
También es miembro de la Academia de Historia Militar. Allí ha presentado investigaciones recientes sobre la conquista incaica y la Guerra del Chaco.
Atribuye su lucidez a una vida dedicada al estudio. Y su obra sigue siendo referencia obligada para entender los movimientos sociales y políticos del siglo pasado en Bolivia.
Luis Antezana Ergueta, uno de los historiadores y periodistas más prolíficos de la segunda mitad del siglo XX, cumplió 98 años manteniendo una actividad intelectual plena que incluye la redacción de columnas semanales y la preparación de nuevos proyectos literarios. El autor, cuya obra es fundamental para comprender la Revolución Nacional de 1952, continúa trabajando diariamente bajo la premisa latina nulla dies sine linea: ni un solo día sin escribir una línea.
Hijo de Luis Antezana Badani y Esther Ergueta Tamayo, y bisnieto del escritor Franz Tamayo, Antezana ha consolidado una carrera centrada en la investigación documental rigurosa. Su producción bibliográfica destaca por títulos como "La revolución campesina en Bolivia", "La gran batalla del 9 de abril de 1952" y la monumental "Historia secreta del Movimiento Nacionalista Revolucionario", que hasta la fecha cuenta con nueve tomos publicados.
Trayectoria periodística y política
La formación de Antezana Ergueta comenzó en la carrera de agronomía en la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), donde se especializó en economía agraria, un conocimiento que posteriormente aplicó al análisis de las estructuras sociales del campo boliviano. Su interés por la abolición del colonato y las relaciones feudales en el país lo llevó a militar en el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), experiencia que definió su visión política e historiográfica.
En el ámbito periodístico, su carrera se extendió por los principales rotativos del país. Inició en Los Tiempos de Cochabamba y continuó en medios como El Diario —donde aún escribe—, La Nación, Presencia y El Sol. Durante su paso por el periódico La Calle, bajo la dirección de Augusto Céspedes, cubrió hechos de alta relevancia histórica, como el fallecimiento de Óscar Unzaga de la Vega en 1959. Sobre este suceso, Antezana realizó un reporte detallado tras participar en la autopsia, material que luego se convertiría en el libro "Así murió Unzaga de la Vega", publicado bajo el seudónimo de Luis Belzu.
Legado y proyectos actuales
A pesar de su avanzada edad, el historiador mantiene una rutina de lectura de varias horas y el ordenamiento de su biblioteca personal, compuesta por miles de volúmenes y folletos. Actualmente, proyecta la escritura de una novela enfocada en la corrupción de las dirigencias obreras y campesinas, un tema que ha seguido de cerca a lo largo de sus décadas de observación de la realidad nacional.
"He tratado de aportar al país", señaló Antezana al ser consultado sobre su legado. Su metodología de trabajo se mantiene firme en la defensa de las fuentes verificables y los hechos concretos, rechazando las aproximaciones subjetivas en la reconstrucción de la historia. Además de su labor como escritor, es académico de número de la Academia de Historia Militar de Bolivia, institución donde ha presentado investigaciones recientes sobre la conquista incaica y la Guerra del Chaco.
El autor atribuye su lucidez a una disciplina intelectual constante y a una vida dedicada al estudio de los problemas estructurales del país. Su obra permanece como una de las fuentes primarias más consultadas para el estudio de los movimientos sociales y políticos del siglo pasado.
