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Cine

Directoras de Chile y Costa Rica lideran la presencia latinoamericana en Cannes

Las cineastas Manuela Martelli y Valentina Maurel compiten en la sección Una Cierta Mirada del festival francés. Sus obras proponen una renovación del cine de autor regional a través de relatos íntimos y personales.

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Valentina Maurel, directora de "Siempre Soy Tu Animal Materno" (Foto: REUTERS/Gonzalo Fuentes)

Puntos clave de la noticia:

  • La policía utilizó agentes químicos para dispersar a sectores de la COB y el magisterio en el centro paceño.
  • Los manifestantes detonaron cachorros de dinamita en su intento de ingresar a la plaza Murillo.
  • El conflicto se enmarca en el segundo día de paro general exigiendo un aumento salarial.

El Festival de Cannes destaca este año la labor de dos directoras latinoamericanas en la sección Una Cierta Mirada, el apartado paralelo más relevante del certamen francés. La costarricense Valentina Maurel y la chilena Manuela Martelli presentan sus obras en una edición marcada por la ausencia de producciones de la región en la competencia principal por la Palma de Oro.

Martelli, quien compite con su segundo largometraje, calificó la selección como un impulso fundamental para la visibilidad de las películas. Por su parte, Maurel regresa al festival tras su paso previo en la categoría de cortometrajes. Ambas cineastas forman parte de una generación que, según especialistas, está transformando el cine de autor en América Latina mediante propuestas que se alejan de los relatos tradicionales.

Una nueva generación de autoras

La presencia de Maurel y Martelli en Francia responde a un fenómeno observado en la última década: el surgimiento de directoras que exploran tensiones sociales y políticas desde perspectivas privadas. Fernando Chaves Espinach, curador y periodista cultural costarricense, señaló que estas realizadoras logran trasladar puntos de vista personales hacia cuestionamientos morales y políticos profundos.

Este grupo de cineastas, que incluye también a nombres como Antonella Sudasassi, Dominga Sotomayor y Tatiana Huezo, ha logrado posicionar sus trabajos en los circuitos de Berlín, San Sebastián y Sundance. El enfoque de estas producciones busca romper con los estereotipos que históricamente se han asociado a la cinematografía latinoamericana.

Relatos sobre la memoria y la identidad

Manuela Martelli presentó en la Croisette El deshielo, un thriller psicológico situado en el Chile de 1992, durante la transición democrática tras la dictadura de Augusto Pinochet. La obra integra una trilogía que aborda la historia reciente de ese país desde la periferia, priorizando las experiencias de mujeres y niños por encima de las versiones oficiales de la memoria política.

Valentina Maurel participa con Siempre soy tu animal materno, una cinta que explora las tensiones emocionales y creencias esotéricas de tres mujeres de una misma familia. Maurel explicó que su intención es imaginar un cine más inclusivo y alejarse de las temáticas de violencia o sensacionalismo que suelen esperarse de los realizadores de la región.

El panorama regional en el festival

A pesar del protagonismo en las secciones paralelas, la falta de películas latinoamericanas en la carrera por la Palma de Oro representa un contraste respecto a la edición anterior, cuando el cine brasileño obtuvo reconocimientos importantes en la categoría principal. No obstante, expertos en programación sugieren que la relevancia de la región no debe medirse únicamente por la competencia oficial.

Eva Morsch Kihn, coordinadora de programación del festival Cinélatino, afirmó que es necesario ampliar la observación a todas las secciones para obtener un panorama completo. Según la especialista, aunque la ausencia en la competencia principal es notoria, Cannes mantiene su interés por descubrir las nuevas voces que emergen del continente.