Sociedad
Bolivia enfrenta una desaceleración demográfica histórica con crecimiento nulo hacia 2050
Un estudio basado en datos oficiales revela que la tasa de crecimiento poblacional en el país cayó al 0,37% en 2024. La baja fecundidad y la emigración perfilan un estancamiento estructural para las próximas décadas.
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Bolivia atraviesa una desaceleración demográfica sin precedentes que podría llevar al país a un crecimiento poblacional prácticamente nulo hacia el año 2050, según un estudio del investigador Jimmy Osorio basado en proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE). El informe señala que nuestra nación ha ingresado en una transición estructural caracterizada por la caída de la fecundidad, el envejecimiento de los habitantes y un saldo migratorio negativo persistente.
De acuerdo con el documento titulado “Desaceleración demográfica en Bolivia: Tendencias de Crecimiento Poblacional 2000–2050”, la tasa anual de crecimiento, que superaba el 1,9% a inicios de siglo, colapsó hasta el 0,37% en 2024. Las proyecciones indican que esta cifra alcanzará apenas el 0,01% en 2050, lo que implica un estancamiento casi total de la cantidad de habitantes en nuestro territorio.
Fecundidad por debajo del nivel de reemplazo
El análisis identifica como causa principal de esta transformación el desplome de la tasa global de fecundidad. Mientras que en 1950 las mujeres en Bolivia tenían en promedio más de seis hijos, actualmente la cifra ha caído a 1,69 hijos por mujer. Este dato sitúa al país por debajo del nivel de reemplazo poblacional, técnicamente fijado en 2,1 hijos para mantener estable el número de habitantes a largo plazo.
"Bolivia ya está ingresando a una fase en la que el número absoluto de nacimientos comenzará a caer, incluso si la fecundidad por mujer se mantuviera constante", explicó Osorio en su estudio. Esta tendencia se combina con un incremento en la esperanza de vida, que subió de 60 años en 1990 a 72,8 años en 2024, acelerando el proceso de envejecimiento de nuestra sociedad.
Impacto de la migración y el bono demográfico
A la baja natalidad se suma la emigración sostenida. El estudio calcula que en 2024 el país registró un saldo migratorio negativo de más de 60.000 personas, quienes se trasladaron principalmente a Argentina, España, Chile, Brasil y Estados Unidos. Este flujo de salida reduce la población en edad de trabajar y profundiza la brecha generacional.
El investigador sostiene que el país aún dispone de una "ventana de oportunidad" de entre 10 y 15 años para adaptar las instituciones antes de que se agote el denominado bono demográfico, el periodo en el que la población activa es mayor que la dependiente. El fin de este ciclo obligará a replantear las políticas públicas en salud, educación y, fundamentalmente, en el sistema de pensiones debido a la mayor carga de adultos mayores.
El informe concluye que este fenómeno no es coyuntural, sino una transformación de largo plazo similar a la observada en países como Uruguay o Chile. Entre las consecuencias previstas para las próximas décadas en Bolivia figuran una menor matrícula escolar, la reducción gradual de la fuerza laboral y cambios profundos en los patrones de consumo y demanda interna.
