Sociedad
Protestas por combustible y crisis política paralizan el centro de La Paz
Sectores de transporte y gremiales se movilizaron en la sede de Gobierno para exigir soluciones al desabastecimiento de carburantes y el cese de los conflictos sociales. Las protestas incluyeron bloqueos en rutas estratégicas y pedidos de renuncia de autoridades nacionales.
Puntos clave de la noticia:
- Las protestas del sector transporte y gremiales en La Paz colapsaron el centro de la ciudad por la escasez de combustible y la exigencia de pacificación.
- Los gremiales denuncian que los bloqueos de carreteras y la falta de soluciones gubernamentales están dañando gravemente su economía familiar.
- El precio del kilo de carne subió a 120 bolivianos en algunos mercados, reflejando el alza en el costo de la canasta básica.
- Los transportistas protestan por la falta de gasolina y diésel, la mala calidad del combustible y los daños mecánicos en sus vehículos.
- Algunos sectores del transporte piden la renuncia del presidente Rodrigo Paz por no gestionar la crisis.
Las movilizaciones del sector transporte, motivadas por la escasez de combustible, y las marchas de gremiales que exigen la pacificación del país generaron este martes un colapso vehicular en el centro de nuestra ciudad. Las protestas ocurren en un contexto de alta tensión social, marcado por más de 20 días de bloqueos de carreteras y una creciente presión política que demanda soluciones inmediatas a la crisis económica en Bolivia.
El sector gremial de La Paz recorrió las inmediaciones de la plaza Murillo portando banderas y globos blancos. Los manifestantes señalaron que la persistencia de los conflictos y la falta de respuestas gubernamentales están afectando gravemente su economía familiar. Lourdes Navia, representante del sector, advirtió que si no se presentan soluciones, el descontento podría generalizarse en todo el territorio nacional.
“No podemos seguir permitiendo que nos sigan dañando económicamente; 26 días han sido por demás. Deben dar solución el gobierno y los que están bloqueando”, afirmó Navia durante la movilización. Otros manifestantes denunciaron el incremento en el costo de la canasta básica, señalando que el precio del kilo de carne ha alcanzado los 120 bolivianos en algunos mercados locales.
Crisis en el suministro de carburantes
De forma paralela, el Sindicato Mixto de Transporte Litoral encabezó una marcha desde la zona Sur hacia el centro paceño. Los transportistas protestan por la falta de gasolina y diésel en las estaciones de servicio, además de cuestionar la calidad del combustible importado y exigir el resarcimiento por daños mecánicos en sus vehículos.
La situación en los surtidores de nuestra ciudad es crítica, con filas que se extienden por decenas de cuadras. Esta escasez ha provocado una reducción visible del parque automotor de servicio público, afectando el traslado de los ciudadanos. Limbert Tancara, dirigente del transporte Libre, explicó que muchos de sus afiliados no han podido cargar combustible desde el pasado jueves.
“Lamentablemente los compañeros están en las filas, pero ahora dijeron que prefieren estar en las calles o bloqueando”, señaló Tancara, reflejando el cambio de postura del sector hacia medidas de presión más radicales. Durante las primeras horas del martes, se registraron puntos de bloqueo en la Autopista La Paz-El Alto y en la avenida Montes, puntos neurálgicos para la conexión vial de la sede de Gobierno.
Demandas políticas y sociales
El trasfondo de las movilizaciones también incluye demandas de carácter político. Algunos sectores del transporte han solicitado abiertamente la renuncia del presidente Rodrigo Paz, bajo el argumento de que su administración no ha logrado gestionar la crisis en el corto tiempo que lleva de gestión. Esta postura coincide con el malestar de los gremiales, quienes exigen una intervención efectiva para levantar los bloqueos que mantienen aisladas a varias regiones del país.
Hasta el momento, las autoridades nacionales no han emitido un nuevo cronograma de abastecimiento que logre disipar las filas en los surtidores, mientras que el centro paceño permanece bajo una vigilancia policial intermitente ante el riesgo de nuevos enfrentamientos o cierres de vías permanentes.
