Política
La Iglesia advierte que un estado de excepción solo generará más violencia
El obispo de El Alto y secretario de la CEB rechazó el uso de la fuerza para resolver el conflicto social. Aseguró que la renuncia del presidente no solucionará los problemas estructurales del país.
Puntos clave de la noticia:
- El obispo Giovani Arana advirtió que un estado de excepción no resolverá el conflicto en Bolivia.
- El uso de la fuerza pública podría provocar una escalada de violencia y pérdida de vidas humanas.
- La renuncia del presidente Luis Arce no es una solución, porque los problemas económicos y sociales son estructurales.
- La Iglesia católica y la Defensoría del Pueblo gestionan un diálogo entre el Gobierno y los sectores movilizados.
- Se insta a ambas partes a ceder para lograr acuerdos que levanten los bloqueos y restablezcan la transitabilidad.
El secretario general de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) y obispo de El Alto, monseñor Giovani Arana, advirtió este lunes que la implementación de un estado de excepción no resolverá el conflicto que atraviesa nuestro país. El representante religioso alertó que recurrir al uso de la fuerza pública podría derivar en una escalada de violencia y en la pérdida de vidas humanas en los puntos de conflicto.
Arana señaló que el uso de medidas coercitivas para frenar las protestas y los bloqueos de carreteras, que ya cumplen cuatro semanas, no es la vía adecuada para pacificar el territorio nacional. "La violencia, el uso de la fuerza no va a solucionar este conflicto; el uso de la violencia generará más violencia", afirmó el obispo en declaraciones a la red ERBOL.
Rechazo a la renuncia presidencial y enfoque estructural
Respecto a las demandas de algunos sectores movilizados, el secretario de la CEB sostuvo que la renuncia del presidente Luis Arce tampoco representa una solución real a la crisis actual. Según el prelado, los problemas económicos y sociales que enfrentamos en Bolivia son de carácter estructural y requieren de políticas y soluciones de largo plazo, más allá de un cambio en la jefatura del Estado.
En este contexto, Arana hizo un llamado para que tanto el Gobierno como los grupos que mantienen las medidas de presión cedan en sus posiciones actuales. El objetivo, según explicó, es alcanzar acuerdos mínimos que permitan levantar las medidas que afectan el abastecimiento y la libre transitabilidad en el país, con especial énfasis en el departamento de La Paz, donde se han concentrado los mayores focos de tensión.
Gestiones para el diálogo
La Iglesia católica, en coordinación con la Defensoría del Pueblo, mantiene activas las gestiones para intentar instalar una mesa de diálogo entre las autoridades gubernamentales y los dirigentes de los sectores movilizados. Estas labores de mediación buscan evitar que se repitan los enfrentamientos registrados el pasado fin de semana, cuando operativos policiales derivaron en choques violentos con manifestantes.
La situación en Bolivia se mantiene crítica tras 22 días de interrupción de rutas. El obispo Arana insistió en que la única salida viable es la negociación política, evitando cualquier escenario que implique el despliegue militar o la suspensión de garantías constitucionales bajo un régimen de excepción, medida que ha sido sugerida por diversos sectores civiles ante el desabastecimiento de productos básicos.
