Política
Evo Morales pide elecciones en 90 días mientras enfrenta proceso por estupro
El expresidente solicitó el adelanto de los comicios generales desde el Trópico de Cochabamba. El Gobierno rechazó la propuesta y exigió que responda ante la justicia por el caso de estupro.
Puntos clave de la noticia:
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Evo Morales solicitó la convocatoria a elecciones generales en un plazo de 90 días. Según sus palabras, esa es la única forma de pacificar el país. La declaración se da mientras permanece en el Trópico de Cochabamba, declarado en rebeldía por la justicia en un proceso por estupro y trata de personas.
Morales justificó su pedido por una supuesta falta de gobernabilidad. Horas antes había descartado acortar el mandato presidencial. El cambio de postura coincide con bloqueos violentos de sus seguidores en las carreteras del país.
La Fiscalía concluyó la investigación por trata y dejó el caso en manos del Órgano Judicial. Paralelamente, la Sociedad Interamericana de Prensa alertó sobre ataques a periodistas que cubren las protestas.
El Gobierno rechazó el pedido de elecciones. El canciller Fernando Aramayo cuestionó el liderazgo de un prófugo de la justicia. También criticó a los presidentes que respaldan a Morales sin exigirle que responda ante los tribunales.
La sede de Gobierno cumple 20 días bajo tensión por las protestas, mientras se define el inicio del juicio contra el exmandatario.
El expresidente Evo Morales solicitó este martes la convocatoria a elecciones generales en un plazo de 90 días como medida para, según sus palabras, pacificar nuestro país. La declaración surge mientras el exmandatario permanece en el Trópico de Cochabamba, tras haber sido declarado en rebeldía por la justicia boliviana en un proceso penal por presunto estupro y trata de personas.
Morales justificó su pedido bajo el argumento de una supuesta falta de gobernabilidad en la administración del presidente Rodrigo Paz. "Para mí, la única forma de resolver en este momento es convocar en 90 días a elecciones. Eso pacifica Bolivia", afirmó el dirigente a través de medios digitales afines a su sector. La postura representa un giro en su discurso, pues horas antes había planteado la posibilidad de un diálogo y descartado el acortamiento del mandato presidencial.
El contexto judicial y las protestas
La propuesta de Morales coincide con un momento crítico de su situación legal. El pasado 11 de mayo, un juzgado de Tarija lo declaró rebelde luego de que no se presentara a declarar ante la Fiscalía. Desde entonces, los sectores sociales que lo respaldan han radicalizado las medidas de presión en diferentes puntos de las carreteras nacionales, con bloqueos que han derivado en episodios de violencia y la exigencia de renuncia de las autoridades actuales.
En este escenario, la Fiscalía concluyó recientemente la investigación por trata y dejó en manos del Órgano Judicial el inicio del juicio contra el exmandatario. Paralelamente, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) advirtió sobre el incremento de ataques contra periodistas que cubren estos conflictos en nuestro país y reclamó garantías para el ejercicio informativo.
La respuesta del Ejecutivo
El Gobierno nacional rechazó el planteamiento de Morales y cuestionó la legitimidad de sus demandas debido a sus cuentas pendientes con la justicia. El canciller Fernando Aramayo recordó que el proceso penal que enfrenta el exjefe de Estado es real y está bajo investigación formal. "¿Ese tipo de liderazgo queremos?", cuestionó el jefe de la diplomacia boliviana durante una conferencia de prensa.
Aramayo también criticó el respaldo internacional que Morales ha recibido de algunos mandatarios de la región. En referencia a las recientes declaraciones del presidente de Colombia, Gustavo Petro, el canciller sugirió que los aliados externos deberían instar al exmandatario a presentarse ante los tribunales. "¿Por qué no le piden al señor Morales que se presente ante la justicia y responda?", señaló la autoridad.
Por su parte, el expresidente Eduardo Rodríguez Veltzé advirtió que la ausencia de justicia y la falta de representatividad están debilitando la democracia en Bolivia. Mientras tanto, la sede de Gobierno cumple 20 días bajo un clima de tensión por las protestas, a la espera de que el Órgano Judicial determine los siguientes pasos en el proceso contra Morales.
