Farándula
“Las maldiciones”, la novela política de Claudia Piñeiro, se convierte en serie de Netflix
La adaptación de la novela de 2017 de la escritora argentina Claudia Piñeiro explora el ascenso de un empresario en la política, aunque la serie modifica el escenario geográfico y con ello una de las tesis centrales del libro sobre una 'maldición' política en Argentina.
Puntos clave de la noticia:
- La policía utilizó agentes químicos para dispersar a sectores de la COB y el magisterio en el centro paceño.
- Los manifestantes detonaron cachorros de dinamita en su intento de ingresar a la plaza Murillo.
- El conflicto se enmarca en el segundo día de paro general exigiendo un aumento salarial.
La novela “Las maldiciones”, publicada por la escritora argentina Claudia Piñeiro en 2017, ha sido adaptada a una miniserie que se estrenó recientemente en Netflix. La trama original del libro se centra en un empresario que, cansado de la “vieja política”, decide incursionar en ella con el apoyo de un asesor de confianza experto en marketing, un argumento que explora las intersecciones entre el poder, la imagen pública y la estrategia.
Un elemento central de la novela es la llamada “maldición de la Provincia de Buenos Aires”, una creencia popular en la política argentina que sostiene que ningún gobernador de ese distrito ha logrado llegar a la presidencia de la Nación. Para construir esta parte de la ficción, Piñeiro investigó la historia política e incluso entrevistó a figuras como el expresidente Eduardo Duhalde y el político Ricardo Alfonsín, quienes aparecen como personajes en el libro. La novela profundiza en los orígenes de esta superstición, que se remonta a una supuesta bruja contratada por el presidente Julio Argentino Roca para maldecir a su rival, el entonces gobernador bonaerense Dardo Rocha.
Sin embargo, la adaptación para la pantalla, dirigida por Daniel Burman y protagonizada por Leonardo Sbaraglia y Gustavo Bassani, introduce un cambio significativo: la acción se traslada de la Provincia de Buenos Aires a una provincia del norte de Argentina. Esta modificación altera una de las claves de lectura del libro, dejando de lado la tesis de la maldición para enfocarse en otros aspectos de la trama.
En una entrevista reciente, Piñeiro reflexionó sobre el contexto en que escribió la novela, un período marcado por la aparición de políticos provenientes del mundo empresarial en Argentina. La autora señaló que, si bien el panorama político ha cambiado desde entonces, los temas de fondo sobre la construcción de personajes públicos y el pragmatismo en la política siguen vigentes. “La relación entre la política y la literatura es absoluta. Y a los políticos hoy alguien les construye el personaje también, pero se los construye desde el marketing”, afirmaba ya en 2017.
La novela también indaga en cómo las circunstancias personales de los líderes políticos pueden influir en sus decisiones de gobierno. Piñeiro distingue entre quienes se dejan llevar por sus frustraciones o creencias personales y aquellos que actúan como estadistas. Como ejemplo, mencionó al expresidente Raúl Alfonsín, quien, a pesar de su oposición personal al divorcio, impulsó y promulgó la ley que lo permitía. “Eso es un estadista, alguien que no pone sus ideas personales por encima del bien común”, sostuvo.
Finalmente, la autora se refirió a su propio interés por la política, aclarando que no se alinea con ninguna afiliación partidaria. “Me interesa mucho la política y me interesa mucho pensar cuestiones políticas, pero eso no quiere decir que me interese lo partidario”, explicó. Piñeiro defiende su derecho a criticar o apoyar acciones específicas independientemente del partido político que las impulse, y subraya que su literatura, si bien se nutre de sus intereses, busca que los personajes tengan vida propia, más allá de la perspectiva del autor.





