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La trayectoria de Carlos Vela y sus renuncias a la selección de México

El delantero mexicano rechazó participar en dos Copas del Mundo tras conflictos administrativos y sanciones disciplinarias. Su postura reabre el debate sobre la gestión interna de la Federación Mexicana de Fútbol.

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El delantero mexicano declaró en diversas ocasiones a lo largo de su carrera, que su verdadera pasión es el basquetbol. (REUTERS/Michael Dalder)

Puntos clave de la noticia:

    La controversia actual por los permisos en la Selección Mexicana revive un caso que marcó época. Carlos Vela, con talento de sobra para cuatro mundiales, solo disputó dos. La fractura comenzó en 2010. Una suspensión por seis meses, tras una fiesta en una concentración, que él consideró injusta. Se sintió usado como chivo expiatorio y rompió con la Federación. En su mejor momento físico en Europa rechazó Copa América, Juegos Olímpicos y Copa Confederaciones. La negativa más dura llegó para Brasil 2014. Miguel Herrera viajó a España para convencerlo, pero Vela fue claro: no estaba comprometido mentalmente para funcionar en el equipo. Regresó para Rusia 2018 y anotó un gol, pero su último partido fue en octavos de final. Con Gerardo Martino cerró la puerta definitivamente. Su ciclo había terminado y era momento de dar paso a los jóvenes. Una relación compleja entre una figura que admite que su verdadera pasión es el baloncesto y una Federación con la que nunca logró reconciliarse del todo.

La reciente controversia sobre los permisos de los seleccionados mexicanos para reintegrarse a sus clubes ha reavivado el debate sobre la gestión interna de la Selección de México. Este escenario evoca el antecedente de Carlos Vela, el delantero que, a pesar de su capacidad técnica, optó por ausentarse de dos citas mundialistas tras reportar irregularidades en el manejo administrativo del equipo nacional.

De los cuatro mundiales en los que pudo participar por edad y rendimiento, Vela solo asistió a Sudáfrica 2010 y Rusia 2018. El distanciamiento definitivo comenzó en septiembre de 2010, tras un partido amistoso contra Colombia en Monterrey. En esa ocasión, la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) impuso una suspensión de seis meses al jugador y a Efraín Juárez por una fiesta durante la concentración.

El conflicto con la dirigencia y el rechazo a Brasil 2014

Vela consideró que la sanción, aplicada bajo la gestión de Néstor de la Torre en la dirección de Selecciones Nacionales, fue injusta. Según el futbolista, se le utilizó como un chivo expiatorio, lo que fracturó su relación con la estructura federativa. Durante su etapa de mayor plenitud física en Europa, el atacante rechazó convocatorias para la Copa América 2011, los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y la Copa Confederaciones 2013.

La negativa más significativa ocurrió antes del Mundial de Brasil 2014. Miguel Herrera, entonces seleccionador de México, viajó a España para intentar integrarlo al plantel. Herrera relató que el jugador fue honesto sobre su falta de compromiso mental con el proyecto. "Me dijo: ‘La verdad, no estoy metido, no estoy concentrado. Tú me vas a llevar y yo tendré que ir, pero no voy a funcionar’", explicó el entrenador en una entrevista reciente.

Retorno y retiro definitivo del seleccionado

Tras la Copa del Mundo de 2014, Vela solicitó su regreso al equipo nacional. Su reincorporación se materializó en un amistoso contra Países Bajos, donde anotó dos goles. Bajo la dirección de Juan Carlos Osorio, el delantero disputó el Mundial de Rusia 2018, donde anotó frente a Corea del Sur y jugó su último encuentro internacional en los octavos de final contra Brasil.

Con la llegada de Gerardo Martino al banquillo técnico en 2019, y pese a su alto rendimiento en la liga estadounidense (MLS), Vela cerró definitivamente la puerta al equipo nacional. El jugador argumentó que su ciclo había terminado y que era necesario permitir el desarrollo de futbolistas jóvenes.

"Ya he tenido mis procesos y mis oportunidades. He jugado muchos partidos con la selección y tampoco pasó nada extraordinario", señaló Vela en 2019. El delantero, quien ha declarado públicamente que su verdadera pasión es el baloncesto y no el fútbol, mantuvo su postura de no regresar para el ciclo de Qatar 2022, consolidando una de las relaciones más complejas entre una figura deportiva y la federación de México.